Miles de manifestantes se reunieron en las calles de Venecia el sábado pasado, justo antes de la apertura pública de la Bienal de Venecia, para protestar contra la participación de Israel en el evento. La movilización fue organizada por el Art Not Genocide Alliance (ANGA), un colectivo internacional de artistas, curadores, escritores y trabajadores culturales.
Los organizadores lograron un impacto significativo al asegurar que numerosas naciones cerrarían parcial o totalmente sus pabellones durante un paro de 24 horas, incluyendo naciones como Austria, Bélgica, Egipto, Francia, Turquía y Ucrania. Este acto fue descrito como la acción más grande de su tipo en la historia de la Bienal.
Los organizadores destacaron en un comunicado que “Israel ha matado a más de 73,000 personas en Gaza, con otros 10,000 desaparecidos”. Además, denunciaron la destrucción sistemática de hospitales, escuelas y otras infraestructuras civiles. “La Bienal es consciente de esto y elige acoger a Israel de todos modos”, afirmaron.
La protesta resonó con cánticos como “¡Desde el río hasta el mar, Palestina será libre!”, alternando con diversas selecciones musicales. Una enorme pancarta portaba la frase “no pabellones de genocidio”, destacando la gravedad del mensaje.
Sara Alberani, una de las organizadoras y historiadora del arte, informó que manifestantes llegaron de diversas ciudades, con una lista de demandas que incluía la exclusión de Israel de la Bienal, respaldada por 236 firmantes que representaban a artistas y curadores de distintas naciones. Entre ellos se encuentran figuras destacadas del arte contemporáneo, como Sophia Al-Maria y Brian Eno.
Alberani también expresó frustración por la falta de respuesta a sus demandas. Flyers que circulaban entre el público reclamaban “No hay muerte en Venecia: No al pabellón del genocidio”, una referencia literaria a la obra de Thomas Mann.
La manifestación, que comenzó a las 16:30 del viernes, se trasladó hacia la laguna, donde los participantes ondeaban banderas palestinas y otros carteles en el esplendor del paisaje veneciano, justo al lado de yates de lujo.
El ANGA organizó la huelga junto a grupos activistas italianos que han luchado por mejores condiciones laborales en el sector cultural, evidenciando el déficit que existe entre la cultura y el gasto militar. En este sentido, los organizadores manifestaron que “no puede haber negocios como de costumbre mientras los palestinos continúan enfrentando asesinatos masivos y ocupación”, demandando justicia tanto para la cultura como para los pueblos oprimidos.
Algunos artistas participaron vistiendo camisetas con la bandera palestina y los nombres de los artistas palestinos que no pudieron asistir, como el de María Mughari, una joven talentosa que perdió la vida en un ataque aéreo. Durante la protesta, la artista Nina Katchadourian relató la historia de Mughari, creando así un vínculo emocional con su legado.
Este evento ha resaltado no solo la crisis humanitaria en Gaza, sino también las condiciones laborales inadecuadas para los trabajadores del arte, haciendo un llamado a la acción colectiva en medio de un clima de creciente conciencia social.
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