Pace Gallery, uno de los gigantes del arte contemporáneo con presencia en siete ciudades alrededor del mundo, está emprendiendo un significativo proceso de reestructuración. Esta decisión se materializa en la reducción de su plantilla en aproximadamente 50 empleados y la eliminación de alrededor de 50 artistas de su lista, una medida que refleja un cambio de enfoque estratégico en tiempos de incertidumbre económica.
El CEO de Pace, Marc Glimcher, comunicó el plan en una declaración el pasado jueves, donde enfatizó que la galería se concentrará en un grupo reducido de 85 artistas, tras haber llegado a contar con 135. Indicó que el objetivo es “recentrarse” y “volver a sus raíces”, asegurando que Pace seguirá siendo una “galería global”, pero con una mayor conexión al carácter de las escenas artísticas locales.
“Las galerías necesitan una corrección de modelo”, sostuvo Glimcher. Esta declaración subraya una necesidad de adaptación dentro de un sistema artístico que ha crecido demasiado, volviéndose “demasiado comercial, impersonal y corporativo”. Glimcher destacó la importancia de regresar a una esencia que conecte a los artistas emergentes con sus precursores, en un enfoque que contempla un equilibrio generacional entre artistas nuevos y consagrados.
La noticia de las reestructuraciones fue inicialmente reportada por un importante medio el miércoles por la noche, aunque fuentes de Pace indicaron que el reporte se anticipó a las acciones reales, generando confusión entre el personal. Se programó una reunión para abordar el tema al día siguiente.
Entre las alarmantes declaraciones de Glimcher, se menciona que se realizará una disminución del 30% en la representación artística. Sin embargo, los detalles sobre cuáles artistas serán afectados no fueron proporcionados. Entre los artistas que ya no figuran en el sitio web de Pace se encuentran nombres reconocidos como Keith Coventry y TeamLab, lo que ha generado inquietud en el sector sobre la estabilidad financiera de la galería.
Esta decisión de downsizing ocurre en un contexto de contracción del mercado artístico, impulsada por factores como la inestabilidad económica, altas tasas de interés, y las repercusiones de disputas comerciales, así como conflictos geopolíticos en regiones clave. En años recientes, varias galerías de renombre han cerrado sus puertas, reflejando una tendencia preocupante en el sector.
Arne Glimcher, fundador de Pace y padre de Marc, ha criticado públicamente el modelo de las mega galerías, sosteniendo que su crecimiento continuo no es sostenible. “Es como si estuviéramos recuperando nuestra galería”, expresó, aludiendo a su percepción de que la expansión de estas entidades ha desvirtuado el propósito artístico en favor de una visión corporativa.
A pesar de la reducción significativa en su personal y lista de artistas, Pace mantiene su sede insignia en la calle West 25th de Chelsea, un espacio que implica un alquiler de cerca de 9 millones al año, y que se mantiene en un contrato de arrendamiento por 20 años. Además, la galería ha forjado alianzas estratégicas, como el nuevo espacio Pace Di Donna Schrader, que se presentará en la próxima edición de Art Basel, en un intento de establecer un modelo colaborativo que reduzca la competencia y mejore los márgenes.
Este desarrollo en Pace Gallery ofrece un claro indicio de la dirección en la que se mueve el mundo del arte contemporáneo: uno en el que la resiliencia, la adaptación y una conexión más fuerte con el contexto artístico local pueden ser clave para la supervivencia. La mirada del sector permanecerá atenta a cómo estas decisiones impactarán tanto a los artistas como a las galerías en el futuro cercano.
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