A menos que surja un cambio inesperado, el tratado mundial que restringe el despliegue de armas nucleares entre Estados Unidos y Rusia expirará este jueves, marcando el fin del Nuevo START. Este acuerdo, que fue el último en su tipo tras décadas de negociaciones que se remontan a la Guerra Fría, ha desempeñado un papel esencial al limitar las capacidades nucleares de las dos principales potencias del mundo. Con su expiración, las restricciones a sus arsenales se esfuman, elevando la preocupación global en un clima internacional cada vez más inestable.
En septiembre, el presidente ruso, Vladimir Putin, propuso una extensión de un año del Nuevo START, a lo que el entonces presidente estadounidense, Donald Trump, respondió positivamente en un encuentro con periodistas. Sin embargo, desde entonces no ha habido avances concretos. En julio, Trump había advertido que la eliminación de las restricciones nucleares sería un gravísimo problema para la humanidad. Más tarde, en octubre, sorprendió al mundo al sugerir reanudar las pruebas nucleares por primera vez en más de tres décadas, aunque aún es incierto si se concretará tal iniciativa.
Un funcionario de la Casa Blanca ha comentado que Trump sueña con establecer límites a las armas nucleares e incluir a China en las conversaciones sobre el control de armamentos. Aún no se han revelado los detalles sobre cómo se buscará lograr esto, pero se sugiere que el presidente lo expondrá “a su debido tiempo”. Jon Wolfsthal, director de riesgo global de la Federación de Científicos Estadounidenses, señaló que ambos líderes podrían alcanzar un acuerdo sobre la extensión del tratado en cuestión de minutos, una propuesta que sugiere que el gobierno de Trump debería haber explorado anteriormente.
La expiración del Nuevo START también resalta un cambio en el ambiente global. Este año, Rusia suspendió un elemento crítico del tratado, permitiendo inspecciones, debido a las tensas relaciones con la administración de Joe Biden, especialmente en el contexto de la invasión de Ucrania. Alexander Khramchikhin, analista militar ruso, fue claro al afirmar que el tratado ha llegado a su término, describiéndolo como “una formalidad vacía”. Por su parte, Vassily Kashin, del Centro de Estudios Europeos e Internacionales Integrales en Moscú, advirtió que la reacción de Rusia dependerá de la acción estadounidense respecto a su arsenal nuclear.
Un aspecto creciente en este escenario es la consideración de China. El Nuevo START había impuesto un límite de 1,550 ojivas nucleares estratégicas a cada una de las potencias, una reducción significativa con respecto al límite anterior de 2002. Adicionalmente, el tratado había restringido el número de lanzadores y bombarderos pesados a 800 por país, una cifra que sigue siendo considerable para los momentos actuales. Durante su primer mandato, Trump insistió en que cualquier nuevo acuerdo debería incluir a China, cuyo arsenal, aunque en expansión, todavía es inferior al de Estados Unidos y Rusia.
A escala global, países como Francia y el Reino Unido también poseen armas nucleares, aunque en menor cantidad, mientras que naciones como India, Pakistán, Israel y Corea del Norte no están integradas en estos acuerdos internacionales. Con la inminente caducidad del Nuevo START, el futuro de la seguridad nuclear mundial parece desolador; una nueva era sin limitaciones podría estar al borde de un mayor riesgo de proliferación nuclear.
[Actualización: datos correspondientes al 2026-02-01 15:03:00.]
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