Un hombre de 48 años fue reprendido por las autoridades tras dejar a su hijo de 7 años solo en el Monte Fuji, la montaña más alta de Japón, durante varias horas en condiciones adversas de niebla y lluvia. El niño, que fue encontrado en un banco a más de 2.000 metros de altitud, solo contaba con una bebida y un refrigerio, según informaron medios locales el 22 de agosto de 2026.
El incidente tuvo lugar en la ruta Fujinomiya, una de las principales vías de acceso al famoso volcán. Según reportes, el padre decidió que su hijo esperara en un punto específico después de que el niño se quejara de cansancio, mientras él continuaba la ascensión con su hijo mayor. El pequeño fue hallado cerca de la sexta estación de la ruta a las 07:30, después de que su padre había avanzado hasta la octava estación, a unas tres horas de caminata del punto donde dejó a su hijo.
El personal de un refugio de montaña alertó a la policía, que rápidamente rastreó al padre y lo interceptó en su camino de regreso. Los agentes expresaron su incredulidad ante la decisión del hombre, calificando como “inaceptable” dejar a un niño tan pequeño en una situación de riesgo. El padre se disculpó, describiendo su decisión como “apresurada”.
El Monte Fuji, con una altitud de 3.776 metros, es un destino popular para alpinistas y turistas, recibiendo en su temporada alta alrededor de 200.000 visitantes. Ubicado entre las prefecturas de Shizuoka y Yamanashi, al oeste de Tokio, el volcán tiene un periodo oficial de acceso de 1 de julio a 10 de septiembre. Fuera de estas fechas, la escalada presenta riesgos adicionales, como lo evidencian casos recientes de rescates necesarios para excursionistas que se aventuran en condiciones inapropiadas.
Este estratovolcán no solo es un atractivo turístico, sino que también posee un profundo significado cultural y espiritual para Japón, siendo considerado sagrado desde la antigüedad. En 2013, la UNESCO lo declaró Patrimonio Cultural de la Humanidad, sumando su relevancia tanto en el ámbito deportivo como cultural.
El Monte Fuji ha sido fuente de inspiración artística a lo largo de los siglos; obras como “Treinta y seis vistas del Monte Fuji”, del pintor Katsushika Hokusai, son un testimonio de su impacto en la cultura japonesa. Asimismo, su imagen está presente en la literatura y en los billetes de 1.000 yenes, donde se refleja en el lago Motosu, consolidando su lugar en el imaginario colectivo del país.
Este reciente incidente pone de relieve no solo la importancia de la seguridad en la montaña, sino también la responsabilidad que los padres deben tener en la protección de sus hijos, especialmente en un entorno desafiante como el Monte Fuji.
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