El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, recibió el 23 de junio de 2026 en Islamabad al presidente iraní, Masud Pezeshkian, en una visita de Estado que buscó fortalecer la colaboración entre ambos países y reafirmar el compromiso de Pakistán como mediador entre Teherán y Washington. Durante una rueda de prensa conjunta, Sharif enfatizó que su gobierno “no abandonará” este papel fundamental hasta lograr una “paz duradera” en la región, condiciones que deben satisfacer la “dignidad y el honor” de todos los involucrados.
Este encuentro se llevó a cabo tan solo unos días después de que concluyeron en Suiza las primeras negociaciones de alto nivel entre delegaciones de Irán y Estados Unidos, con la mediación de Pakistán y Qatar. En este contexto, se estableció un plan de acción de 60 días para alcanzar un consenso definitivo, así como la creación de grupos de trabajo enfocados en materia nuclear, sanciones y resolución de disputas. Todo esto se sustenta en un Memorando de Entendimiento firmado electrónicamente por los entonces presidentes Donald Trump y Masud Pezeshkian, que pretendía finalizar operaciones militares y reabrir el estrecho de Ormuz al tráfico comercial durante este periodo de negociaciones.
El presidente iraní, Pezeshkian, arribó a Islamabad acompañado por su canciller, Araqchí, y Mohamad Baqer Qalibaf, presidente del Parlamento iraní y principal negociador de Teherán. En su intervención, expresó su agradecimiento por el “apoyo sincero e incondicional” de Pakistán ante las agresiones de Israel y Estados Unidos desde el 28 de febrero, aunque también reiteró su desconfianza hacia Washington, apuntando a los ataques sufridos por Irán durante las conversaciones.
Sharif destacó el papel crucial del jefe del Ejército paquistaní, el mariscal de campo Asim Munir, en la obtención del alto el fuego y en la firma del memorando. Munir mantuvo canales abiertos con líderes de ambos bandos, lo que le permitió actuar como un puente creíble entre ellos. De hecho, informes indican que fue gracias a su intervención que Trump suspendió los ataques a Irán en los días iniciales del conflicto.
Un aspecto relevante surgió durante la rueda de prensa, cuando Sharif aclaró que el memorando “no menciona los misiles balísticos porque nunca se trataron”, lo cual implica una concesión a aquellos que abogan por un proceso más integral que incluya el desmantelamiento del arsenal de armamento iraní.
Sin embargo, este proceso negoció atraviesa un momento delicado. Irán había suspendido sus negociaciones en Suiza un par de meses antes, alegando el incumplimiento de compromisos acordados relacionados con el Líbano, donde los combates entre Israel y Hezbollah continuaron pese al acuerdo de alto el fuego. Pezeshkian, aunque reconoció esta desconfianza, afirmó que Teherán no se retira del proceso. Para abordar estos desafíos, se creó una “comisión de desescalada” en Bürgenstock, facilitada por Pakistán y Qatar, con la participación de Líbano.
Sharif también confirmó su asistencia a las ceremonias en Teherán en memoria del ex líder supremo Alí Khamenei, fallecido durante el conflicto. Este desarrollo sugiere que el papel de Pakistán, inicialmente como mediador de emergencia en los momentos más críticos del enfrentamiento, se está consolidando como una posición duradera en la nueva arquitectura de seguridad en Medio Oriente. En un escenario geopolítico tan complejo y cambiante, la atención se centra en si estas negociaciones darán frutos y permitirá establecer una paz sostenida en la región.
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