María Pérez se enfrenta a un desafío emocionante en el próximo Europeo de Birmingham, donde busca coronarse una vez más en la marcha atlética, defendiendo su título ante su amiga y rival Antonella Palmisano. Desde Font Romeu, la atleta española ha compartido sus pensamientos sobre la preparación y la motivación que siente en esta etapa de su carrera, destacando cómo ha encontrado un equilibrio entre disfrutar de la competencia y mantener la disciplina.
Con la gran cita a la vuelta de la esquina, Pérez se siente tranquila y relajada a pesar de la espera. Ha tenido un año lleno de reconocimientos, lo que ha llevado a un ajuste en su rutina de entrenamiento. “He asistido a más eventos, y creo que eso es bueno para la marcha atlética, especialmente para inspirar a las nuevas generaciones”, dice. A lo largo de este tiempo, ha mantenido una constancia admirable y no ha faltado a ninguna sesión de entrenamiento, un hecho que respalda su excelente rendimiento en grandes eventos, como el GP Cantones y su logrado tiempo en Málaga.
La doble medallista olímpica y cuádruple campeona mundial reconoce que la motivación se ha vuelto más compleja después de alcanzar grandes logros. “Es más difícil mantenerse motivada cuando ya tienes todo, pero tengo la suerte de contar con Antonella, quien me impulsa a ser mejor. La clave está en encontrar el equilibrio entre la felicidad y la motivación”. Pérez destaca que ha aprendido a no obsesionarse con las medallas, transformando momentos difíciles, como descalificaciones, en lecciones valiosas.
La relación entre Pérez y Palmisano es un ejemplo de rivalidad sana, donde el respeto y la admiración mutua son palpables. “Si me preguntas a quién preferiría ver ganar la medalla si no fuera yo, lo diría: Antonella”. Esta visión compartida ha creado un ambiente de compañerismo que, según Pérez, resalta un mensaje positivo en una sociedad donde se han perdido valores como el esfuerzo y la constancia.
Conocida por su trabajo arduo y dedicación, Pérez valora sobre todo su reciente victoria en el Nacional, donde logró un récord de España. “Un test de 10 kilómetros me ha dado mucha confianza, y me he llevado sorpresas gratificantes de mis propias capacidades”, añade con entusiasmo mientras se prepara para la carrera en Birmingham, donde la competencia se prevé intensa con más de 100 atletas en un circuito complicado.
El miedo al fracaso sigue presente en la mente de toda atleta, pero Pérez afirma que se siente cada vez más cómoda al enfrentarlo. “El miedo es parte de este trabajo, pero también un motor que me lleva a ser responsable en mis decisiones”. A medida que madura como deportista, siente que su experiencia le permite manejar mejor la presión de la competencia.
Mirando hacia atrás, Pérez reflexiona sobre su trayectoria y lo que diría a la joven atleta que enfrentó adversidades. “Le diría que siga persiguiendo sus sueños, que el sacrificio vale la pena. Estoy orgullosa de lo que he logrado sin perder de vista mis raíces”. Con 30 años, lleva consigo la sabiduría de años en la élite del deporte y una profunda gratitud por lo que el atletismo le ha dado y le sigue dando.
A medida que se acerca el Europeo, María Pérez se prepara no solo para correr, sino para demostrar que el compromiso, la perseverancia y la pasión son ingredientes esenciales en la búsqueda de la excelencia deportiva.
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