Una abuelita ha generado un intenso debate en redes sociales tras llevar a su nieto a la playa de Chorillos, en Lima, Perú, con la intención de “ver el tsunami” en medio de un estado de alerta emitido por las autoridades. La mujer, que participó en una entrevista con un noticiero local, explicó que su motivación era vivir la experiencia de un fenómeno natural que, según sus palabras, no había presenciado antes.
Durante la entrevista, la abuelita expresó su percepción sobre la situación, mencionando que había escuchado que el aviso de tsunami era “algo preventivo” y que, por lo tanto, no representaba un alto riesgo. En sus propias palabras: “Es una previsión, pero no se sabe de cuántos metros vayan a llegar las olas”.
Este acto provocó reacciones encontradas entre los usuarios de diversas plataformas sociales. Algunos criticaron a la mujer por poner en riesgo la seguridad de su nieto, mientras otros defendieron su decisión, indicando que las autoridades habían asegurado que no había peligro inminente.
Un punto relevante surgió cuando una reportera abordó a la abuelita, cuestionando su presencia en una zona potencialmente peligrosa. La mujer, sin dudar, argumentó su decisión: “Quiero ver algo que nunca he visto y traigo a mi nieto para que vea y conozca”.
Las advertencias sobre el tsunami llegaron tras un fuerte sismo de magnitud 8.8 registrado en Rusia, lo que llevó a la Dirección de Hidrografía y Navegación de la Marina de Guerra del Perú a ajustar la hora de llegada del esperado “tren de olas” para las 12:15 horas (17:15 GMT). En respuesta a la situación, se ordenó el cierre de al menos 65 puertos y se impuso restricciones en el acceso a las playas de la Costa Verde, abarcando desde el malecón Grau, en Chorrillos, hasta el distrito de Miraflores. Posteriormente, la presidenta Dina Boluarte anunció la ampliación del cierre a un total de 125 puertos en todo el país como parte del protocolo de prevención.
Esta situación no solo resalta un contraste en las percepciones del riesgo entre diferentes generaciones, sino que también evidencia la importancia de la información y comunicación en contextos de emergencia. La anécdota de esta abuela y su nieto seguirá siendo objeto de discusión en la opinión pública, generando interrogantes sobre la seguridad, la educación sobre riesgos y el deseo de vivir experiencias únicas.
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