El Ayuntamiento de París ha dado un paso histórico, reabriendo tres zonas de baño en el río Sena después de más de un siglo de prohibiciones oficiales. Esta iniciativa, que comenzó el pasado sábado, responde a la creciente necesidad de alternativas de ocio al aire libre en medio de la ola de calor que afecta a la capital francesa y gran parte de Europa.
La decisión de permitir el baño en el Sena se enmarca en un contexto de altas temperaturas, que desde finales de junio han azotado a la ciudad y que se prevén que continúen en los próximos días. Esta reapertura es más que una simple medida veraniega; representa un regreso a la tradición de disfrute de las aguas del río, permitiendo a residentes y turistas sumergirse en sus aguas en un esfuerzo por mitigar el calor extremo.
Las áreas habilitadas para el baño incluyen Bercy, Bras Maie y Grenelle, esta última convenientemente ubicada cerca de la emblemática Torre Eiffel. Además, el Bassin de la Villette, que conecta con el canal del Ourcq, también está abierto para nadar. En el canal Saint Martin, la actividad se permite únicamente los domingos por la tarde. Es importante destacar que el acceso a estas zonas requiere controles de seguridad, y se han dispuesto casillas para que los bañistas guarden sus pertenencias, junto con puestos de venta de bebidas y frutas.
Tras una inversión de aproximadamente 1.400 millones de euros destinada a modernizar las plantas de tratamiento de aguas residuales y mejorar el sistema de drenaje de París, la calidad del agua del Sena ha mejorado notablemente. Las autoridades sanitarias monitorean continuamente el agua, y hasta la fecha, no se han reportado enfermedades graves entre quienes han utilizado estas áreas desde su reapertura.
La medida no solo busca ofrecer un alivio a las altas temperaturas, sino que también responde a la creciente demanda de espacios públicos que permitan disfrutar del aire libre, especialmente en un clima que enfrenta desafíos por el cambio climático. Anne-Laure, una de las primeras bañistas, manifestó su deseo de que esta iniciativa se anticipe en años venideros, dada la intensidad del calor en los veranos recientes.
Los bañistas han expresado satisfacción por la limpieza y seguridad en las nuevas áreas habilitadas. Pierre, un parisino que nadó por primera vez en el Sena, notó la notable mejora de la limpieza del agua, mientras que Natalia, una brasileña residente, subrayó que su experiencia superó las expectativas, sin percibir señales de contaminación.
Sin embargo, las autoridades municipales han recordado que el baño sigue siendo prohibido fuera de las zonas designadas, donde socorristas están encargados de velar por la seguridad de los asistentes. Respetar estas limitaciones es fundamental, ya que nadar en otros tramos del Sena y en el canal Saint Martin, fuera de las áreas marcadas, entraña riesgos considerables.
Las zonas de baño permanecerán abiertas hasta el 30 de agosto, ofreciendo una alternativa refrescante en un verano marcado por temperaturas extremas. Con la respuesta positiva de la población y el compromiso de las autoridades por mantener la calidad del agua, el Sena se convierte en un renovado refugio para quienes buscan disfrutar de un día al aire libre en el corazón de París.
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