Pat Steir, una figura emblemática del arte contemporáneo, falleció el miércoles en Manhattan a la edad de 87 años. Su muerte fue confirmada por su esposo, Joost Elffers, y su sobrina, Lily Sukoneck-Cohen. Marc Payot, presidente de Galería Hauser & Wirth, que representaba a Steir desde 2022, destacó en un comunicado la honorabilidad de haber trabajado codo a codo con ella, describiendo su evolución como una artista que emergió del minimalismo y el conceptualismo para desarrollar un lenguaje visual singular.
Nacida como Iris Patricia Sukoneck en Newark, Nueva Jersey, en 1938, Pat Steir fue una pionera en la creación de obras abstractas de gran escala mediante la técnica de verter pintura desde una escalera. Este enfoque, que comenzó a popularizar a fines de los años 80, le permitió colaborar con la gravedad, un método que ella describió como “una oportunidad dentro de limitaciones”, donde los colores se combinaban en la vista del espectador en lugar de en la paleta.
Sus obras, como la serie “Waterfalls”, comenzaban con una base de pintura blanca, pero luego evolucionaban en complejas interacciones cromáticas. Steir expresó que su descubrimiento de esta técnica fue liberador y la llevó a despojarse de los pinceles durante cuatro décadas. Su obra estaba impregnada de reflexiones sobre el modernismo y el antimodernismo, haciendo de su práctica un lugar de diálogo entre la historia del arte y la filosofía.
Desde sus inicios en 1964, cuando tuvo su primera exposición individual a los 26 años, hasta su inclusión en el Whitney Annual de 1972, Steir se destacó en un ambiente artístico que estaba experimentando cambios significativos. En la década de 1970, su participación en el movimiento del arte feminista la llevó a cofundar el colectivo de artistas “Heresies”, aunque siempre defendió su autonomía artística y la libertad de expresión en su trabajo.
Durante su carrera, fue docente en instituciones de renombre, como el Pratt Institute y el California Institute of the Arts, formando a la próxima generación de artistas, incluidos nombres destacados como David Salle y Amy Sillman. Su influencia se extendió más allá de sus creaciones, impactando a estudiantes y contemporáneos por igual.
La vida de Steir no solo estuvo definida por su arte, sino también por su conexión con su herencia cultural. Hija de inmigrantes judíos, su infancia estuvo marcada por el deseo de ser artista, a pesar de las dudas que su familia pudiera tener sobre la viabilidad de esta carrera. A lo largo de los años, Steir se mantuvo fiel a su visión, rompiendo barreras y reimaginando la forma en que se percibe el arte contemporáneo.
Hasta sus últimos días, Steir continuó creando y aportando al diálogo artístico contemporáneo. Su obra refleja una profunda búsqueda de conexión entre el individuo y la forma en que percibimos el mundo. Como ella misma dijo en una entrevista, el verdadero tema de su trabajo es el punto de vista, ofreciendo nuevas formas de ver y entender.
Hoy, el legado de Pat Steir perdura, no solo en sus obras icónicas, sino también en todos aquellos a quienes inspiró a ver el arte con nuevos ojos.
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