A lo largo de la historia, el género de acción ha estado profundamente asociado con la virilidad, retratando héroes masculinos y personajes femeninos que, a menudo, se encuentran en situaciones de vulnerabilidad. Este patrón ha sido moldeado por la industria cinematográfica, principalmente por hombres de origen caucásico, creando un molde que ha dominado durante décadas. Sin embargo, en años recientes, esta formula ha comenzado a ser cuestionada, tanto dentro como fuera de la pantalla. Las mujeres han demostrado que el género no tiene un monopolio en la grandeza, y aunque se han iniciado cambios significativos, aún queda un largo camino por recorrer.
En este contexto, la trayectoria de Patricia Riggen, una cineasta mexicana emergente, destaca como un ejemplo a seguir. Originaria de Guadalajara, Riggen se graduó en comunicación en la Universidad Jesuita de Guadalajara, antes de trasladarse a la Ciudad de México, donde trabajó en el Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE) en el área de cortometrajes. Más adelante, se aventuró a estudiar una maestría en Dirección de Cine en la Universidad de Columbia, Nueva York. Su carrera despegó con “La Milpa”, un cortometraje que le valió un Premio Ariel, y su debut en largos llegó con “La misma luna” en 2007, protagonizada por Kate del Castillo y Eugenio Derbez. Riggen ha expresado que su intención era ofrecer una pieza cinematográfica que resonara con sus compatriotas en Los Ángeles, y al señalar su experiencia, enfatiza que comenzó su carrera en un reducido grupo de directoras, que ha ido creciendo y buscando abrirse paso en un género tradicionalmente dominado por hombres.
Su más reciente obra, “G20”, disponible en Prime Video, representa un enfoque renovador del género de acción, tradicionalmente caracterizado por una mirada masculina. Riggen se propuso como directora al conocer el concepto de la película, que se inspira en el formato de “Duro de Matar”, ambientado durante una cumbre del G20, con una presidentA, Viola, como protagonista. Aunque ella misma ha calificado a esta cinta como “una película de palomitas”, el mensaje es claro: una mujer latina está a la cabeza de un proyecto de acción en plataformas internacionales, lo que marca un hito y transforma la narrativa del cine de acción.
Junto a figuras reconocidas como Patty Jenkins y Kathryn Bigelow, quienes han alcanzado notoriedad mundial en el mismo género, Patricia Riggen se posiciona como pionera, aportando su herencia latinoamericana a la evolución del cine de acción. Sin duda, su trabajo sienta las bases para una nueva narrativa, donde diversas voces y perspectivas comienzan a ocupar el espacio que les corresponde en la gran pantalla. La historia de Riggen es un testimonio de que las capacidades para dirigir y contar historias trascienden géneros y estereotipos, abriendo camino a futuras generaciones de cineastas.
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