Paula Ortiz, destacada cineasta y directora de obras como La novia y La virgen roja, ha irrumpido en el escenario cinematográfico con una sorprendente propuesta que la lleva a explorar un tema profundamente significativo para la comunidad católica: la historia de la tumba de San Pedro. Este documental, titulado Petros Ení —que se traduce al griego como “Pedro está aquí”—, refleja no solo un ambicioso proyecto que culminó recientemente, sino también la intriga que le suscitó la invitación del Vaticano para dirigirlo.
Con 47 años y originaria de Zaragoza, Ortiz nunca imaginó que el Vaticano buscaría su visión para un documental sobre un lugar tan emblemático como la basílica de San Pedro. Este sitio, que atrae a millones de visitantes cada año, es el epicentro de la fe católica, y la cineasta se vio sorprendida al recibir esta propuesta, especialmente al ser una mujer no creyente. En repetidas ocasiones, se cuestionaba: “¿Pero estáis seguros de que esto me lo estáis ofreciendo a mí?”.
A medida que el proyecto tomaba forma, Ortiz supo que su enfoque sería único. A través de sus lentes, buscó dar vida a las historias entrelazadas en torno a San Pedro, proporcionando una mirada fresca e innovadora a la narrativa religiosa. La producción, que se encuentra en su fase final y se preparan para su estreno en otoño de 2026, se creó entre una mezcla de asombro y desafío.
En un giro inesperado, la cineasta también tuvo la oportunidad de dirigir al Papa León XIV, un acontecimiento que suma un matiz significativo a su trayectoria. Ortiz ha desafiado las expectativas y ha transformado un proyecto que inicialmente podría haber parecido fuera de su ámbito en una obra que destaca su capacidad para narrar historias universales, conectando lo sagrado con lo personal.
Esta experiencia no solo resalta la diversidad de voces en la industria del cine, sino que también plantea preguntas sobre la intersección entre la fe y el arte. ¿Cómo puede una cineasta sin creencias religiosas dar lugar a un relato que resuene con la devoción de millones? La respuesta parece residir en la habilidad de Ortiz para transcender las barreras y tocar las fibras humanas que, en última instancia, son las que nos unen a todos.
En un contexto donde la violencia de género y las barreras de poder aún persisten, el trabajo de Ortiz se convierte en faro de esperanza, recordándonos que las historias más poderosas pueden surgir de los lugares más inesperados. A medida que el lanzamiento de Petros Ení se aproxima, el mundo espera con ansias ver cómo esta cineasta transformará una de las narrativas más reverenciadas de la historia.
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