Petróleos Mexicanos (Pemex) ha formulado ambiciosas proyecciones para el año 2025, aspirando a incrementar su producción de crudo a 69,400 barriles diarios a través de diez nuevos contratos de desarrollo mixto con empresas privadas. Este volumen representaría aproximadamente el 4.2% de la producción total de la estatal. Además, Pemex espera alcanzar una producción de gas natural de 609.5 millones de pies cúbicos diarios, lo cual constituye el 13.4% de su extracción actual.
La estrategia de estos contratos se fundamenta en criterios específicos, que contemplan asignaciones con reservas certificadas y la posibilidad de adelantar la producción. Estos contratos no solo buscan atraer inversión privada, sino también fortalecer la producción nacional de hidrocarburos, con un objetivo global de alcanzar 1.8 millones de barriles diarios de petróleo y 4,500 millones de pies cúbicos de gas al día.
Con respecto a los aspectos financieros, Pemex tiene su vista puesta en un total de bonos a la firma que sumarán 8,060 millones de dólares para estos diez contratos en 2025. Esta cifra responde a la inversión previa de la estatal y al interés que ha suscitado entre numerosas empresas. Hasta la fecha, se han registrado nueve compañías interesadas en seis de estas asignaciones, entre las cuales se encuentran actores internacionales como Harbour Energy, Sinopec y Cheiron, así como empresas mexicanas como Carso y Diavaz.
El campo Ixachi, centrado en la producción de gas terrestre, llama la atención con un bono de 5,000 millones de dólares, atrayendo el interés de Grupo Carso. Mientras tanto, el campo terrestre Bakte se destaca por su alto potencial de producción, a pesar de no contar aún con empresas interesadas. Además, se ha identificado un contrato que combina las asignaciones Cuervito, Topo y Fronterizo.
Los contratos de extracción de petróleo en tierra abarcarán diversas áreas, incluyendo las regiones sur y norte del país. En cuanto a la producción marina, sobresalen dos campos: Och, que podría generar hasta 3,400 barriles diarios de petróleo, y Homol, que se proyecta alcanzará una producción incremental de 4,200 barriles diarios.
Por último, se considera el contrato Pit-Ayab-Utsil, reconocido por su alta complejidad técnica, cuyas expectativas de producción se extienden hasta el año 2032. El interés cada vez mayor por estos proyectos sugiere una dinámica inminente en el sector energético de México, posicionando a Pemex como un eje crucial para el futuro energético del país.
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