La refinería Olmeca de Petróleos Mexicanos (Pemex), ubicada en Paraíso, Tabasco, enfrentó una grave situación el pasado miércoles 24 de junio de 2026, cuando un fallo eléctrico provocó un paro de actividades a las 14:24 horas. Este incidente, originado en el sistema de cogeneración, llevó a la empresa a activar procedimientos operativos que garantizaron que las plantas de proceso fueran llevadas a una condición segura. Afortunadamente, Pemex aseguró que no hubo una situación de emergencia, ni se presentaron riesgos para el personal, la comunidad o el medio ambiente. Solo cinco horas después, se informó sobre el inicio del proceso de arranque de la planta.
Sin embargo, este no es un hecho aislado. La refinería Olmeca ha estado bajo la lupa por una serie de incidentes que han suscitado preocupaciones sobre la seguridad de su operación. Expertos apuntan a la falta de estudios técnicos adecuados para su ubicación y a la premura en su diseño y construcción, lo que podría haber dado lugar a errores significativos.
En marzo de 2026, la refinería ya había registrado dos incidentes serios. El primero fue un incendio que se prolongó durante varias horas en la barda perimetral, resultando en la tragedia de cinco trabajadores que perdieron la vida cuando el vehículo en el que viajaban se vio afectado. Aunque Pemex y la Secretaría de Energía afirmaron que las actividades no se detuvieron en ningún momento, consultores externos han cuestionado esta afirmación, indicando que tal continuidad es insostenible. Este siniestro fue causado por una chispa que encendió aguas de lluvia contaminadas con aceite derramado en el área, un evento calificado de grave por analistas.
Pocos días después, se reportó otro incendio en la planta; aunque en esta ocasión no hubo heridos, el fuego fue atribuido al calentamiento de tambores de almacenamiento de coque residual. Este incidente también plantea serias preocupaciones, especialmente considerando las altas temperaturas que caracterizan a la región donde se encuentra la refinería Olmeca.
A pesar de estas adversidades, la refinería de Dos Bocas continúa contribuyendo a la producción nacional de combustibles, incluyendo las gasolinas Magna y Premium, así como un tipo de diésel ecológico y coque de petróleo, el residuo resultante de la destilación de estos productos.
La situación en la refinería Olmeca subraya la necesidad de una revisión exhaustiva de los protocolos de seguridad e infraestructura en operaciones tan críticas para el país. Con cada nuevo incidente, la necesidad de respuestas y medidas efectivas se hace más evidente.
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