Petróleos Mexicanos (Pemex) continúa enfrentando retos significativos en su lucha contra el robo de combustibles, revelando pérdidas considerables en los últimos trimestres. Durante el segundo trimestre de 2026, la compañía reportó pérdidas que alcanzan los 9,180 millones de pesos, un aumento del 20% respecto a los 7,650 millones de pesos del mismo trimestre en 2025. Este incremento de aproximadamente 1,529 millones de pesos marca una preocupación creciente y resalta la necesidad de abordar de manera efectiva la problemática del robo de hidrocarburos en el país.
Este decremento en la situación financiera no se detiene aquí; en el primer semestre de 2026, Pemex acumuló pérdidas por sustracción de combustibles que suman 12,992 millones de pesos, aunque resulta ligeramente inferior a los 13,122 millones de pesos registrados en el mismo periodo del año pasado. En términos de dólares, las pérdidas del segundo trimestre equivalen a aproximadamente 525 millones.
Uno de los factores que exacerba esta situación son las tomas clandestinas. En el primer cuatrimestre de 2026, se registraron 3,836 tomas, lo que representa un aumento del 3.7% con respecto al mismo periodo en 2025, donde se contabilizaron 3,699 casos. Hidalgo sigue siendo el estado más afectado, con 986 tomas clandestinas, seguido de Jalisco y Puebla, en un contexto donde el crecimiento más alarmante se observa en Michoacán, con un incremento porcentual del 155.56%.
A pesar de estas pérdidas por sustracción de combustibles, Pemex logró revertir la pérdida operativa del segundo trimestre de 2025, que había alcanzado los 11,100 millones de pesos. Sin embargo, el panorama general sigue siendo adverso, culminando el semestre con una pérdida neta consolidada de 27,969 millones de pesos, contrastando con la utilidad neta de 16,187 millones de pesos obtenida en el mismo periodo de 2025. A lo largo del primer semestre de 2026, la petrolera reportó una pérdida integral total que alcanzó los 41,027 millones de pesos, aunque este monto es sustancialmente inferior a los 116,350 millones de pesos del año anterior.
Con el aumento de las tomas clandestinas y las pérdidas económicas, Pemex se enfrenta a la imperiosa necesidad de implementar estrategias más robustas para frenar el robo de combustibles, una situación que afecta tanto a la compañía como a la economía nacional en su conjunto. La lucha contra este fenómeno seguirá siendo un tema crítico en el futuro inmediato, y el seguimiento de estos datos resultará esencial para evaluar el impacto de las medidas que se tomen en el ámbito de la seguridad y la operación de la empresa.
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