Petróleos Mexicanos (Pemex) ha reportado una notable reducción en sus pérdidas netas, cerrando 2025 con una pérdida de 45,200 millones de pesos, considerablemente inferior a los 780,600 millones de 2024. A pesar de la caída en los ingresos por la venta de crudo, el cambio en su régimen fiscal ha aliviado su carga impositiva, permitiéndole mejorar su rendimiento en diversas áreas.
Durante el año pasado, Pemex generó ingresos totales por ventas de hidrocarburos y sus derivados que sumaron 1.528 billones de pesos. Esto representó una disminución del 8.6% en comparación con 2024. La caída en los ingresos se debió, en gran parte, a una reducción del 22.3% en las ventas de exportación causada por un descenso en el precio promedio de la mezcla mexicana, que pasó de 70.23 dólares por barril en 2024 a 61.75 dólares en 2025. Además, el volumen comercializado de petróleo crudo sufrió una disminución del 28%, promediando 580,621 barriles por día a lo largo del año.
Sin embargo, esta situación fue parcialmente contrarrestada por un incremento del 1.1% en las ventas nacionales, impulsadas por un aumento en los precios de productos como gasolinas, diésel y gas LP. También se observó una notable reducción del 16.3% en el costo de ventas, que se estableció en 1.488 billones de pesos, debido a un menor deterioro de activos y a una caída en las compras de productos para reventa.
Otro aspecto positivo para la compañía fue la eliminación de ciertos derechos de extracción y exploración, ahora incluidos en el Derecho Petrolero para el Bienestar, lo que le generó un beneficio de 47,500 millones de pesos. También, Pemex reportó efectos favorables por valuación de inventarios y una reducción en el deterioro de activos fijos.
El total de impuestos y derechos a la utilidad llegó a 195,200 millones de pesos, lo que significa una caída del 32.8% respecto al año anterior, gracias a la eliminación de impuestos diferidos tras el cambio en su estatus de empresa productiva a empresa pública del Estado.
Al cierre del cuarto trimestre de 2025, Pemex reportó ingresos antes de impuestos, depreciación y amortizaciones (EBITDA) de 33,900 millones de pesos, un incremento significativo que refleja un retorno a la utilidad operativa y una mejor disciplina en el manejo de costos. En términos de pérdida neta en el cuarto trimestre, la cifra se situó en 147 millones de pesos, mejorando dramáticamente frente a los 350,485 millones negativos del mismo periodo del año anterior.
La Secretaría de Energía destacó que, en este último trimestre, la pérdida neta se explicó por una disminución en el costo de ventas, un incremento en el rendimiento por instrumentos financieros derivados y una reducción en impuestos. A pesar de la contracción en las ventas, el costo de ventas experimentó una disminución del 31% en relación a 2024.
Con estos datos, Pemex se posiciona no solo hacia la recuperación fiscal, sino también como una entidad clave para asegurar la soberanía energética del país, marcando avances relevantes en su situación financiera y operativa. Así, el camino hacia un futuro más estable y menos gravoso parece estar allanándose, incluso en un contexto de desafíos en el mercado internacional.
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