Petróleos Mexicanos (Pemex) ha confirmado recientemente una nueva fuga de petróleo en sus instalaciones marinas frente a la costa de Campeche. Esta situación se origina de un ducto perteneciente al campo Ek-Balam, el cual constituye su contrato más grande de producción compartida en el país. En los últimos informes, Pemex ha estado extrayendo aproximadamente 100,000 barriles diarios de hidrocarburos de esta área.
Desde la mañana del 10 de septiembre, el ducto involucrado ha sido despresurizado y aislado en ambos extremos, lo que significa que actualmente no hay flujo ni emanación de crudo. Sin embargo, la empresa estatal ha señalado que las operaciones para mitigar el problema se encuentran en curso.
Pemex ha implementado trabajos especializados de intervención submarina a 50 metros de profundidad, utilizando personal de buceo con mezclas respirables de helio y oxígeno. Hasta el momento, se ha logrado un avance del 70% en la remoción del lastre de concreto del ducto afectado. Además, se está fabricando una envoltura metálica que se instalará para cubrir la sección dañada, con un progreso del 80%.
La empresa también ha tomado precauciones adicionales: embarcaciones especializadas en contención y recolección de hidrocarburos están presentes en el lugar hasta que finalicen las reparaciones. Gracias a las acciones de atención y monitoreo implementadas, no se ha identificado riesgo de llegada de hidrocarburo a la línea de costa.
Por otro lado, el Grupo Regional de Atención y Manejo de Emergencias (GRAME) de la Región Marina Noreste de Pemex, en colaboración con la Secretaría de Marina (Semar), sigue coordinando las acciones de monitoreo y vigilancia en el área, incluyendo patrullajes terrestres y sobrevuelos, asegurándose de que las playas en la región de Ciudad del Carmen se mantengan limpias.
Este incidente se produce a pocos meses de otro derrame significativo que ocurrió en febrero, cuando al menos 915 toneladas de crudo afectaron las costas de Veracruz, Tamaulipas, Campeche y Tabasco. Este derrame, originado por un problema mecánico en un oleoducto de 36 pulgadas de diámetro del complejo Cantarell, se extendió por más de 900 kilómetros, generando preocupaciones sobre la reacción y el manejo de la situación por parte de Pemex.
La historia reciente de derrames y fugas plantea interrogantes sobre la capacidad de la empresa para gestionar adecuadamente su infraestructura y prevenir futuros incidentes. En este contexto, Pemex enfrenta retos significativos para garantizar la seguridad y la protección del medio ambiente en las áreas donde opera.
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Datos basados en información reportada originalmente por eleconomista.com.mx.






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