El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, ha anunciado una decisión drástica: la reducción del 20% del número de generales y almirantes en las Fuerzas Armadas. Este recorte forma parte de un programa más amplio enfocado en la “rendición de cuentas”, un término que Hegseth prefiere utilizar en lugar de la palabra “purga”, que ha sido adoptada por varios medios.
La declaración se hizo pública el miércoles en la base militar de Quantico, ubicada en las cercanías de Washington. En su discurso, Hegseth dirigió su crítica a aquellos oficiales que, a su juicio, no habían apoyado su visión de enfocar al ejército en objetivos bélicos, en contraposición a lo que él considera políticas progresistas o “woke” que han permeado en la administración anterior. En sus propias palabras, los oficiales que han respondido positivamente a sus directrices están ahora a la cabeza de unidades renovadas, mientras que aquellos que no lo han hecho ya no forman parte de la institución militar.
Esta declaración no es nueva: hace un año, Hegseth ya había advertido sobre lo que él considera una “sobresaturación” de ideologías de izquierda dentro de las fuerzas, indicando que el cuerpo militar necesitaba una “sacudida”. La retórica en torno a esos temas se ha intensificado, y en su reciente discurso, afirmó que el enfoque del ejército debería ser claro y directo: “ni gordos, ni trans, ni barbudos”, sino “solo guerreros”.
Los cambios en la alta dirección militar son evidentes. Desde el regreso de Hegseth al cargo a principios de 2025, ha supervisado despedidas significativas, incluyendo la del presidente del Estado Mayor Conjunto, general Charles ‘CQ’ Brown, y otros altos oficiales, tales como jefes del Ejército, la Armada y la Guardia Costera. Esta purga ha suscitado inquietud entre legisladores demócratas, quienes expresan su preocupación por la politización de las fuerzas armadas, tradicionalmente neutrales.
Durante su audiencia de confirmación, Hegseth argumentó que el Pentágono estaba sobrecargado de burocracia y que era necesario realizar recortes. En este contexto, es importante señalar que la administración anterior de Joe Biden había promovido a personas transgénero en altos cargos, como Rachel Levine y Shawn Kelly, lo que ha provocado un choque de ideologías entre las distintas administraciones.
Como resultado de estas decisiones, el jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea se ha retirado sin explicación después de poco más de dos años en el cargo, lo que añade una capa más de incertidumbre sobre el futuro del liderazgo militar en Estados Unidos.
En resumen, la administración actual está decidida a reformar la estructura militar, reconfigurando el liderazgo y abordando lo que considera ineficiencias e influencias ideológicas no deseadas. El tiempo dirá si estas acciones resultan en una Fuerza Armada más centrada y obediente a la misión que se le demanda.
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