A menos de 90 días del inicio de la Copa Mundial de la FIFA 2026, el fútbol se convierte en una herramienta de esperanza y unión para miles de migrantes que han encontrado en México un lugar temporal o definitivo mientras definen su futuro. Desde finales de febrero, un grupo de niños, niñas y adolescentes migrantes y refugiados se ha reunido en albergues de Ciudad de México, compartiendo sueños y risas en canchas improvisadas. Equipados con camisetas azules y calzado proporcionado por la Unión Europea (UE), están entrenando para un torneo programado para finales de abril en un destacado polideportivo de la capital.
La iniciativa, llamada “Goles por la Inclusión”, está diseñada no solo para identificar al mejor equipo, sino para utilizar el fútbol como medio de integración y cohesión social. Este proyecto, respaldado por la UE, busca ofrecer un entorno seguro y amigable para niños en situación vulnerable, quienes enfrentan la violencia, enfermedades y la xenofobia en su día a día. Joel Orta, un migrante venezolano, destaca que “el deporte no tiene fronteras”, subrayando cómo su hijo Matías y otros pequeños se están beneficiando de esta experiencia, tan rica en oportunidades de socialización como en desarrollo personal.
Mientras tanto, las preocupaciones por la creciente xenofobia en el país son palpables. Con un aumento en el número de migrantes varados en México, que se estima rondan los 300,000, la situación se ha vuelto más compleja. Muchos de estos migrantes enfrentan desafíos económicos y sociales que los empujan hacia la informalidad y la explotación laboral. A pesar de esto, Joel compartió anécdotas de su propio pasado en torneos organizados por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), recordando la importancia de no perder la esperanza ante las adversidades.
Perla Acosta, directora de la asociación civil Más Sueños, que implementa el programa, enfatiza que el deporte se convierte en “una herramienta de cambio, una herramienta de paz”. Ella menciona la necesidad de espacios de juego para los niños en los albergues, donde a menudo están confinados, lo que limita su interacción social y desarrollo de habilidades.
El Mundial de 2026, que se llevará a cabo en Canadá, Estados Unidos y México, no solo traerá consigo la emoción de los 104 partidos, sino una serie de festivales, exposiciones y eventos. Ciudad de México se preparará para acoger torneos de fútbol infantil y juvenil, conocidos como “mundialitos”, promoviendo una celebración inclusiva del deporte que va más allá del mero entretenimiento.
El proyecto “Goles por la Inclusión” no es simplemente un torneo de fútbol; es un esfuerzo significativo por brindar a estos jóvenes la oportunidad de construir un futuro donde la inclusión y la solidaridad prevalezcan. Mientras ellos se preparan para jugar, el mundo observa, recordando que el verdadero juego es contra la adversidad y a favor de la humanidad.
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