La mezcla mexicana de exportación alcanzó este jueves un notable precio de 90,13 dólares por barril (dpb), el más alto desde febrero de 2022, marcando un repunte ocasionado por las tensiones en Irán, que han disparado los precios globales del petróleo. Este aumento, aunque sugiere mayores ingresos por la venta de crudo, presenta un reto significativo para México, ya que también incrementa las presiones inflacionarias sobre los combustibles que importamos.
A pesar de ser un exportador neto de petróleo, México continúa dependiendo de la importación de ciertos tipos de crudo ligero y combustibles refinados, especialmente gasolina. Las refinerías del país procesaron un promedio de 1,1 millones de barriles por día (bpd) en el cuarto trimestre de 2025, lo que representa un incremento del 44% en comparación con el mismo periodo del año anterior. De esta producción, el 65,5% corresponde a hidrocarburos de alto valor.
Históricamente, en situaciones de precios elevados del petróleo, el Gobierno ha tomado medidas para mitigar el impacto a los consumidores, como la reducción del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) en los combustibles. En este contexto, la presidenta Claudia Sheinbaum ha señalado que el Ejecutivo está preparado para utilizar este mecanismo, lo que ha llevado a anticipaciones sobre posibles anuncios fiscales.
Asimismo, se renovó recientemente un acuerdo con empresarios gasolineros que establece un límite de 24 pesos por litro para la gasolina regular, excluyendo la gasolina premium y el diésel. Los detalles de este estímulo fiscal son cruciales para entender cómo este acuerdo impactará al sector.
El aumento en los precios de los energéticos también tiene implicaciones globales. El Banco Base advirtió que la expectativa de un prolongado conflicto bélico podría causar nuevas presiones inflacionarias, obligando a los principales bancos centrales a mantener posturas monetarias restrictivas. Goldman Sachs ha actualizado sus proyecciones de inflación para 2026, aunque mantiene la expectativa de que los gobiernos encontrarán maneras de suavizar los precios.
La alza en los precios internacionales también ha tenido un efecto negativo en el mercado de acciones mexicano, con Volaris experimentando una caída del 7,7% en sus acciones, un reflejo de su sensibilidad ante el aumento de costos de combustible. En respuesta a la volatilidad, el peso se depreció un 1,48% frente al dólar, cerrando en 17,85 unidades, en parte debido a las tensiones geopolíticas en la región.
El petróleo en el mercado internacional, después de un ajuste inicial, volvió a subir, con el WTI finalizando en 96,39 dólares por barril y el Brent en 100,89 dólares. Estas fluctuaciones y la intensificación de la presión en el estrecho de Ormuz subrayan un escenario complejo, donde el suministro global de crudo podría verse comprometido, planteando mayores desafíos para la economía mexicana y la de otros países importadores.
(Cifras y datos corresponden a 2026-03-12 20:16:00.)
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