Acuerdo entre Volvo Cars y la Administración Trump: Exención en Tecnología Automotriz China
Volvo Cars ha alcanzado un acuerdo significativo con la administración Trump que exime a la automotriz de una estricta regulación en Estados Unidos sobre la tecnología de vehículos conectados vinculados a China. La compañía sueca, en su mayoría propiedad de Geely Holding, anunció que ha recibido autorización específica del Departamento de Comercio de EE. UU. para continuar importando y comercializando vehículos con tecnología de automóviles conectados procedente de China.
Esta tecnología incluye el software que permite funciones como la sincronización con teléfonos y ciertas características de conducción automatizada. Este desarrollo llega después de que las reglas, finalizadas por la administración Biden en enero de 2025, impusieran un bloqueo a los vehículos que contaran con software y hardware desarrollados por empresas chinas, debido a preocupaciones de seguridad nacional. Las restricciones se aplican a vehículos del modelo 2027 en adelante, mientras que una prohibición adicional para la importación de hardware conectado comenzará con vehículos del modelo 2030.
La mayoría de los vehículos de Volvo se producen en Suecia y se importan a Estados Unidos, a excepción del EX90, que se ensambla en Carolina del Sur. Sin embargo, los lazos de Volvo con Geely y sus operaciones de manufactura en China ubicaron a la compañía bajo el riesgo de exclusión bajo las nuevas regulaciones. A través de “discusiones constructivas” con el Departamento de Comercio y otros funcionarios estadounidenses, Volvo logró asegurar que sus prácticas de gobernanza, tecnología y seguridad de datos fueron satisfactorias, permitiéndole avanzar en sus planes de expansión en Estados Unidos.
En septiembre de 2025, Volvo anunció su intención de producir dos vehículos adicionales en su fábrica de Carolina del Sur: el SUV mediano XC60 y un nuevo vehículo híbrido. Asimismo, en marzo, la empresa informó que trasladará toda la producción del Polestar 3, un vehículo eléctrico de su compañía hermana Polestar, a la fábrica estadounidense, que actualmente produce dicho modelo en Chengdu, China.
Las normas conocidas como “Asegurando la cadena de suministro de tecnología de información y comunicación y servicios: vehículos conectados” subrayan la amenaza que representan los vehículos con sistemas de conducción automatizada desarrollados por empresas chinas. Según estas regulaciones, se prohibirá a las compañías chinas probar vehículos autónomos en los Estados Unidos. Actualmente, varias de estas empresas, como Apollo Autonomous Driving de Baidu, Pony.ai y WeRide, poseen permisos para probar su tecnología de vehículos autónomos en California, aunque queda por ver si estas autorizaciones serán revocadas.
Este artículo se basa en la información disponible hasta el 26 de mayo de 2026, y se presenta en un contexto que evidencia la evolución de la industria automotriz en relación con la regulación tecnológica global.
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