En una exploración reciente de espacios creativos, dos artistas han compartido detalles fascinantes sobre sus entornos de trabajo, ofreciendo una ventana a sus procesos y fuentes de inspiración. Ambos relatos, aunque diferentes en estilo y lugar, engloban una profunda conexión con el medio ambiente y la comunidad artística local.
Clara Cohan, una escultora basada en Cape Elizabeth, Maine, ha transformado un antiguo garaje en su estudio desde 2001. Renovando una casa de 1910, Cohan ha creado un espacio que describe como sagrado, donde trabaja con madera, mayormente de cerezo y manzano, que obtiene de su entorno. Comienza sus jornadas con un ritual de concentración, priorizando las horas de la mañana para realizar trabajos profundos, que van desde esculturas grandes hasta piezas más pequeñas en un banco hidráulico. Al salir de su estudio, se encuentra rodeada por jardines de verduras y flores, un refugio que también sirve de descanso cuando necesita hacer una pausa. La artista también destaca su deseo de contar con una estufa de leña, que le permitiría utilizar los recortes de madera en los fríos meses de invierno. Su aprecio por las herramientas, que mantiene organizadas para facilitar su trabajo, muestra su dedicación al arte y la armonía que busca en su entorno.
En contraste, Maria Schechter, quien ha estado trabajando en su estudio desde agosto de 2025, se centra en la sostenibilidad y en el uso de materiales naturales. Su espacio, aunque pequeño, es suficiente para la creación de piezas en un estilo que se alinea con su filosofía de forrajeo y uso de pigmentos naturales. Escucha música acorde al periodo histórico de las obras mientras trabaja, y utiliza palo santo para purificar el ambiente antes de comenzar. Además de su trabajo en el estudio, Schechter es activa en la comunidad, impartiendo talleres que giran en torno al uso de materiales de origen vegetal y micelio. Su estudio, construido con fondos de la DeHaan Artist of Distinction Award, refleja su compromiso con el arte y la educación ambiental, aunque expresa que desearía un poco más de espacio sin pedir en exceso.
Ambas artistas, a pesar de sus diferentes enfoques, comparten un amor por sus respectivas disciplinas y entornos de trabajos. La interacción con la naturaleza y la comunidad local son elementos clave en su proceso creativo, brindando no solo inspiración, sino también una conexión significativa con el mundo que les rodea. Aunque cada una busca mejorar su espacio, lo hacen desde un lugar de gratitud y un enfoque práctico, mostrando la riqueza del arte dentro de un marco importante de conciencia ambiental y cultural.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


