“Sr. Miguel Alemán Magnani, por favor, no se lleve nuestro fondo de ahorro, nuestros salarios y los pagos de nuestras pensiones”. La consigna escrita sobre lo que fueron los mostradores de Interjet en el Aeropuerto Internacional de Ciudad de México, hace eco de la reciente orden de aprehensión de la Fiscalía contra el empresario Miguel Alemán Magnani, fundador de la aerolínea, por un fraude fiscal de más de tres millones de dólares.
Una petición que suena a súplica por parte de los empleados que desde enero pasado estallaron en huelga luego de meses de trabajar sin paga. La orden de captura contra quien fue el presidente de la empresa, ahora en la antesala de la quiebra, ha elevado la tensión y la incertidumbre entre los afectados por la debacle financiera y operativa de Interjet.
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Las banderas rojinegras en el aeropuerto de la capital del país dan cuenta del declive de una aerolínea que llegó a ser el tercer jugador en importancia dentro del sector. Fundada en 2005, Interjet optó por ofrecer boletos muy baratos con un servicio completo a sus clientes. Sin embargo, después de años de pérdidas financieras, la empresa dejó de volar en diciembre del año pasado y un mes después, los más de 5.000 empleados se fueron a la huelga tras semanas sin recibir sus salarios. Los adeudos de la empresa se calculan en unos 1.250 millones de dólares.
Seis meses después, entre el ir y venir de turistas que van y vienen con sus maletas, caretas y mascarillas, en plena tercera ola de la pandemia, los trabajadores de Interjet se niegan a abandonar los mostradores, se niegan a concluir la huelga. Con turnos de 8 a 12 horas continúan las guardias, a la espera de alguna novedad sobre su situación laboral. “Seguimos igual, en paro y sin respuesta de las personas responsables. No tenemos más información, pero aquí seguimos. Cada quien busca la forma de seguir, buscamos la forma de salir adelante. Se siente feo, pero hay que seguir”, refiere un trabajador en guardia en este aeródromo, que ha optado por el anonimato por temor a represalias. En su caso, él tenía más de nueve años trabajando en Interjet en el área de plataformas.
“Me da alegría que lo estén persiguiendo [a Miguel Alemán Magnani], porque va a estar encerrado y pagará el daño que nos hizo a todos los trabajadores”, dice sin titubeos Roberto Díaz, extrabajador de Interjet sobre la orden de captura contra el fundador de Interjet. En su caso, él trabajó casi dos años en el departamento de imagen de la aerolínea en el aeropuerto de Monterrey. La compañía lo despidió en plena crisis del coronavirus y aún le adeuda unos 50.000 pesos [unos 2.500 dólares] por concepto del pago de finiquito, fondo de ahorro y vales de despensa.


