La situación económica en México ha tomado un giro inesperado esta semana, con el peso mexicano depreciándose un 3.25% frente al dólar estadounidense. Este movimiento es el resultado directo del fortalecimiento del dólar, que ha subido un 1.36%, impulsado por la reciente escalada de tensiones en Medio Oriente.
De acuerdo con las cifras del Banco de México (Banxico), el tipo de cambio cerró la jornada de este viernes, 6 de marzo de 2026, en 17.8 pesos por dólar, marcando un incremento de 52 centavos respecto al inicio de la semana, cuando se encontraba en 17.28 pesos por dólar. Durante esta semana, el tipo de cambio ha experimentado oscilaciones notables, alcanzando un mínimo de 17.22 y un máximo de 17.91, una cifra que no se había visto desde el pasado 13 de enero.
Gabriela Siller, directora de Análisis Económico y Financiero de Banco Base, explicó que la depreciación del peso está vinculada a varios factores, siendo el más significativo la guerra en Irán, que tuvo su inicio el 28 de febrero. Esta situación ha elevado la aversión al riesgo en los mercados financieros globales, afectando de manera particularmente aguda a las divisas de economías emergentes. La demanda por dólares ha aumentado, ya que se consideran más seguros en medio de la inestabilidad.
Los últimos informes sugieren que Irán ha rechazado un cese al fuego con Estados Unidos y se declara listo para una posible escalada militar, lo que sugiere que el conflicto no tiene visos de concluir en el corto plazo. Esto, a su vez, ha creado “fuertes presiones” al alza sobre los precios de las materias primas, pues el estrecho de Ormuz, esencial para el tránsito de aproximadamente el 20% de la producción petrolera global, sigue cerrado, limitando la oferta de energéticos, especialmente hacia Asia.
En el marco de las divisas más afectadas esta semana, además del peso mexicano, se encuentra el florín húngaro, que se depreció un 6.07%, seguido del peso chileno con un 4.42% y el rand sudafricano con un 3.86%. Mientras tanto, las monedas que han logrado apreciarse incluyen el shekel israelí, con un aumento del 1.46%, y el dólar canadiense, que subió un 0.52%.
En la evaluación acumulada del año, el sol peruano es la divisa que más ha caído, con un 3.55%, mientras que el dólar australiano ha destacado con un crecimiento del 5.05%.
La dinámica actual del tipo de cambio y las presiones geopolíticas resaltan la volatilidad que enfrentan las economías emergentes y el delicado equilibrio que se mantiene en el panorama financiero global. Con la guerra en Irán en el horizonte y su impacto directo sobre el mercado, permanecemos atentos a los próximos movimientos que pudieran influir en la estabilidad del peso mexicano y otras divisas.
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