El peso mexicano ha enfrentado una notable devaluación frente al dólar en la sesión del miércoles. Esta caída en la cotización de la moneda local se produjo en un contexto de ajuste al alza en las proyecciones de inflación por parte de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos, que decidió mantener su tasa de interés sin cambios.
El tipo de cambio finalizó el día en 17.3345 unidades por dólar, marcando una pérdida de 11.74 centavos, equivalente a un 0.68 por ciento respecto al cierre anterior, que fue de 17.2171 unidades. Durante la jornada, el precio del dólar osciló entre un máximo de 17.4374 y un mínimo de 17.1809 unidades. Por su parte, el Índice Dólar (DXY), que compara la divisa estadounidense con seis monedas diferentes, aumentó un 0.85%, alcanzando los 100.39 puntos.
La comunicación de la Fed, bajo la reciente presidencia de Kevin Warsh, resultó ser más cautelosa, eliminando cualquier indicio sobre futuros movimientos de tasas, lo que llevó al mercado a centrarse en el gráfico de puntos que acompaña sus decisiones. En línea con las expectativas, la Fed decidió mantener su tasa de fondeo en un rango de 3.50% a 3.75%, siendo esta la primera decisión bajo la nueva administración de Warsh.
Sin embargo, el banco central no dejó de ajustar sus proyecciones económicas: la expectativa de crecimiento para el año 2026 se redujo de 2.4% a 2.2%, mientras que la tasa de desempleo disminuyó de 4.4% a 4.3%. Por otro lado, las estimaciones de inflación vieron un aumento significativo, pasando del 2.7% al 3.6% en el índice de precios del gasto en consumo personal.
Como consecuencia de estos anuncios, el dólar se fortaleció en el mercado internacional, provocando que la mayoría de las monedas de América Latina se debilitaran en su reacción ante la anticipación de un aumento en la tasa de referencia por parte de la Fed. Los miembros del comité de política monetaria prevén, en este contexto, un incremento en las tasas para el resto de este año.
Los gráficos de puntos presentados revelan que aproximadamente la mitad de los miembros del comité anticipan una subida de tasas por lo menos para la segunda mitad de 2026, mientras que solo un miembro sugirió la posibilidad de una baja en las tasas de interés.
Estas dinámicas reflejan la complejidad del panorama económico actual y la necesidad de que tanto las monedas locales como los mercados estén atentos a las decisiones de la Reserva Federal y las repercusiones que estas tienen a nivel global.
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