El peso mexicano mostró un debilitamiento frente al dólar en la última sesión de la semana pasada, revirtiendo las ganancias iniciales y ampliando su caída semanal. Este movimiento se dio en un contexto donde los inversionistas sopesaban la trayectoria de las tasas de interés en México y Estados Unidos, mientras que la situación geopolítica en Medio Oriente también influía en el comportamiento del mercado.
Este 26 de junio de 2026, el tipo de cambio cerró en 17.5050 unidades por dólar, en contraste con los 17.4842 unidades reportados un día antes. Esto representa una pérdida de 2.08 centavos, o una baja del 0.12%. Por su parte, el Índice Dólar (DXY), que compara el dólar estadounidense frente a seis monedas de referencia, disminuyó un 0.11% hasta llegar a 101.32 puntos.
A nivel regional, las principales monedas de América Latina también reflejaron caídas, incluso en medio de un retroceso global del dólar, impulsado por datos económicos recientes en Estados Unidos que llevaron a los mercados a ajustar a la baja las expectativas sobre un aumento de tasas de interés por parte de la Reserva Federal (Fed).
A primera hora de la sesión, el peso mexicano había presentado avances tras un informe que mostraba una recuperación en la confianza del consumidor estadounidense, que había alcanzado niveles mínimos históricos. Sin embargo, esta tendencia se revirtió a lo largo de la jornada. Analistas de Monex indicaron que el tipo de cambio dólar-peso mostró un sesgo bajista, influenciado por el modesto comportamiento del dólar y la cautela de los inversionistas respecto al rumbo de la política monetaria de la Fed.
Los datos económicos recientemente publicados, como los precios de gastos de consumo personal y las previsiones de crecimiento del PIB, moderaron las expectativas sobre nuevas alzas en las tasas de interés de la Fed. Monex señaló que esta modificación en las expectativas de los operadores ha disminuido el atractivo del dólar, aunque aún persiste la posibilidad de incrementos en las próximas reuniones de política monetaria.
De cara a los próximos días, Felipe Mendoza, analista de EBC Financial Group, proyectó una consolidación cautelosa para el peso, sugiriendo que la divisa podría mantenerse estable si el apetito por riesgo global se mantiene. En este contexto de volatilidad, el Banco de México (Banxico) anunció que mantendrá su tasa de interés en 6.5%, acentuando las expectativas de una política monetaria restrictiva a largo plazo.
Por otro lado, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reportó que las exportaciones de productos mexicanos crecieron un 25.4% en mayo, alcanzando los 69,544.5 millones de dólares, mientras que las importaciones también aumentaron, registrando una subida del 24.0% en el mismo mes, lo que refleja un dinamismo en el comercio exterior del país.
En resumen, el peso mexicano ha experimentado una caída por segunda semana consecutiva, cerrando en 17.3345 unidades frente al dólar el 19 de junio, con un retroceso acumulado de 17.05 centavos, equivalente a un 0.98%. Esta tendencia subraya la incertidumbre que rodea a las proyecciones económicas y el entorno político global.
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