El peso mexicano se encontraba en descenso el martes, marcando su segunda jornada consecutiva de depreciación. Este movimiento fue impulsado por el análisis de los inversionistas respecto a las recientes operaciones militares de Estados Unidos en Venezuela. En este contexto, la moneda nacional se estableció en 17.9621 unidades por dólar, lo que representa una caída del 0.33%. Al mismo tiempo, el dólar estadounidense también experimentó presión frente a otras divisas, sugiriendo un clima de incertidumbre en los mercados.
Felipe Mendoza, director de IMB Capital Quants, comentó sobre las implicaciones geopolíticas que esta situación conlleva para México. Según él, la administración de Donald Trump enfrenta un escenario complejo, donde la ofensiva en Venezuela no solo ha provocado volatilidad en el tipo de cambio, sino que también reconfigura el panorama energético de la región.
A esta dinámica se suma la inquietud por la inminente revisión del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (TMEC), en la que se discutirán temas sensibles como el fentanilo, la seguridad y las reglas de origen en el sector automotriz. Estos asuntos serán motivo de presión intensa desde la Casa Blanca.
Desde el ámbito económico, se destacó un cambio positivo: la confianza de los consumidores en México mostró signos de mejora en diciembre, tras tres meses de declives, lo cual podría ser un indicativo de una mayor estabilidad en el consumo local en el futuro cercano.
En resumen, el entorno económico de México se presenta lleno de desafíos, influido por factores tanto internos como externos. Los próximos días serán cruciales para observar cómo se desarrollan estos temas que afectan tanto al peso mexicano como a la confianza general en la economía.
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