Gustavo Petro le va a pedir oficialmente a Nicolás Maduro que sea garante de la negociación con el ELN que espera iniciar en breve, en cuestión de días. Los presidentes de Colombia y Venezuela hablaron por teléfono hace poco y acordaron mantener lo antes posible una reunión en Caracas para planear la hoja de ruta de las conversaciones, según fuentes de la Casa de Nariño, la residencia presidencial.
La guerrilla colombiana tiene presencia en la frontera, sobre todo de lado venezolano, y sus mandos mantienen una relación fluida con la cúpula chavista. Colombia, en un principio, no quería involucrar a Venezuela en las conversaciones de paz, pero al restablecerse las relaciones diplomáticas llegó a la conclusión de que sin el visto bueno de Maduro iba a ser imposible avanzar. El nuevo embajador en Caracas, Armando Benedetti, habló de su deseo de no elenizar las conversaciones entre los países. Eso no va a ser posible.
Venezuela se comprometió en 2016 a llevar a cabo una agenda de diálogos con el ELN. Más tarde, los países estructuraron un protocolo en el que se contemplaba la vuelta a Colombia de una delegación de la guerrilla a través de territorio venezolano. En ese trayecto no podían ser detenidos ni extraditados. La idea es reactivar lo que ya está firmado, transitar por el camino señalado, lo que hará más rápida la negociación. La guerrilla ha dado señales de que así será.
Los encargados de negociar la paz con las FARC, el mayor proceso de desarme que ha concretado Colombia en su historia, se lamentan a menudo de haber perdido mucho tiempo en tecnicismos. Los guerrilleros querían dejar por escrito todo, sin que nada quedase a la interpretación. No era una obsesión gratuita, en el pasado los grupos armados han firmado acuerdos con el Gobierno que después no se han cumplido, lo que les ha llevado a sentirse traicionados y regresar a las armas. Petro no quiere dar pasos en falsos y pretende aprovechar la literatura jurídica disponible para acelerar el proceso.
Confirmado el papel de Venezuela, más que seguro el rol de Cuba, donde viven los principales dirigentes del ELN, queda por saber cuál será la función de España. El presidente Pedro Sánchez se puso a disposición de Petro, que recibió el ofrecimiento con entusiasmo. Sería una forma de involucrar a la Unión Europea en una negociación que puede ser desgastante. EL ELN, a diferencia de las FARC, no tiene como objetivo último de tomar el poder a la fuerza, sino implementar cambios sociales y políticos. En ese sentido irán algunas de sus demandas para deponer las armas.
El ELN nació por la iniciativa de un grupo de jóvenes entusiastas de la revolución cubana. Los estudiantes permanecieron en La Habana durante la crisis de los misiles entre Rusia y Estados Unidos, a pesar de que Fidel Castro expulsó a todos los extranjeros de la isla. Al regresar a su país abrazaron la lucha armada. Casi todos los presidentes colombianos han entablado diálogos con ellos, con poco éxito. El último en intentarlo fue el presidente Iván Duque, que canceló las conversaciones después de un atentado en una escuela de cadetes perpetrado por una célula de la guerrilla.
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