Los precios del petróleo experimentaron un significativo aumento de casi un 3% este miércoles, un cambio abrupto que se produjo tras la abrupta finalización de las conversaciones de paz entre Ucrania y Rusia, llevadas a cabo en Ginebra. Las negociaciones apenas duraron dos horas y, tras su conclusión, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, calificó el desarrollo de las mismas como “difícil”.
Los futuros del crudo Brent subieron 1.85 dólares, alcanzando los 69.27 dólares por barril, un incremento del 2.7% a las 12:27 GMT. Por su parte, el crudo West Texas Intermediate (WTI) de Estados Unidos aumentó 1.78 dólares, lo que representa un 2.9%, cotizándose a 64.11 dólares.
Zelenski, tras el cese de las conversaciones, acusó a Rusia de intentar dilatar el avance hacia un acuerdo que acabe con la guerra que ha asolado la región durante cuatro años. Por su parte, el negociador jefe ruso, Vladimir Medinski, describió las conversaciones como complicadas, aunque subrayó que se llevaron a cabo con seriedad, y adelantó que habrá una nueva ronda de diálogos en un futuro cercano.
Este intercambio de relaciones diplomáticas se produjo en un contexto en el que el presidente estadounidense, Donald Trump, había hecho insinuaciones en días recientes, sugiriendo que Ucrania debía tomar medidas para asegurar su éxito en la negociación.
A medida que las tensiones políticas se intensificaban, Hungría decidió suspender los envíos de diésel a Ucrania, dejando claro que no reanudaría estos envíos a menos que Ucrania retomara las exportaciones de crudo hacia Hungría a través del oleoducto Druzhba.
El martes, el mercado del petróleo había caído luego de que Irán y Estados Unidos anunciaron un acuerdo sobre los “principios rectores” en las negociaciones respecto a la prolongada disputa nuclear entre ambos países. Sin embargo, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abás Araqchi, advirtió que aunque se había alcanzado un acuerdo, no significaba que un compromiso final estuviese próximo.
Además, durante el inicio de las conversaciones ese mismo día, medios iraníes informaron que el país iba a cerrar temporalmente secciones del estrecho de Ormuz, una arteria vital para el suministro mundial de petróleo. Este cierre se debió a “precauciones de seguridad” mientras la Guardia Revolucionaria de Irán realizaba maniobras militares en la zona. Posteriormente, también se reportó que el estrecho estuvo cerrado varias horas, aunque no se aclaró si reabrió de inmediato.
Para añadir más tensión a la situación, se anunció que Irán y Rusia realizarían maniobras navales en el mar de Omán y el norte del océano Índico, programadas para el jueves, poco después de las actividades militares de la Guardia Revolucionaria en el estrecho de Ormuz.
Estos acontecimientos reflejan un período de alta inestabilidad no solo en la región, sino en los mercados globales. Las tensiones geopolíticas continúan afectando el precio y la disponibilidad de petróleo, un recurso esencial que influye en la economía mundial.
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