La llegada de un buque petrolero ruso a Cuba se perfiló como un acontecimiento significativo en medio de la crisis energética que atraviesa la isla. El “Anatoly Kolodkin”, con una carga de 730,000 barriles de crudo, se encontraba en la última fase de su viaje, al norte de Haití, y se dirige al puerto de Matanzas, desafiando un bloqueo de facto impuesto por Estados Unidos sobre el suministro de combustible a la nación caribeña.
Expertos en el sector energético, como Jorge Piñón, de la Universidad de Austin, se han mostrado sorprendidos por la falta de acción de Estados Unidos para interceptar el petrolero antes de que se acercara tanto a las costas cubanas. Piñón sugirió que las posibilidades de que el gobierno estadounidense detenga la embarcación son casi nulas en este momento, lo que hace que su llegada sea inminente y casi irreversible.
Desde enero, el gobierno cubano no había recibido petróleo, lo que ha exacerbado la crisis de energía en el país, afectando a sus 9.6 millones de habitantes. El presidente Miguel Díaz-Canel ha implementado medidas de emergencia, que incluyen un severo racionamiento de gasolina, mientras los precios de los combustibles se disparan y el transporte público se reduce drásticamente. En este contexto, Cuba ha enfrentado apagones nacionales frecuentes, con siete ocurrencias desde principios de 2024.
La situación se volvió aún más crítica en enero, cuando Cuba perdió a su principal aliado y proveedor de petróleo, tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses. Además, el gobierno de Donald Trump había amenazado con imponer aranceles a cualquier nación que suministrara petróleo a la isla y sugirió acciones más severas en el futuro.
El “Anatoly Kolodkin”, que es objeto de sanciones estadounidenses, cargó su crudo en el puerto ruso de Primorsk en marzo. Su travesía incluyó el acompañamiento de un buque de la Armada rusa, aunque se separaron al entrar en el océano Atlántico. Cabe destacar que otro barco, que supuestamente transportaba diésel ruso a Cuba, cambió de rumbo y llegó a Venezuela en su lugar.
El crudo que transporte el “Anatoly Kolodkin” podría ser procesado durante un periodo de 15 a 20 días, seguido de otros 5 a 10 días para distribuir los productos refinados. El asunto del diésel se vuelve imperativo, ya que, según Piñón, la carga podría resultar en 250,000 barriles de diésel, suficiente para cubrir la demanda de la isla durante aproximadamente 12.5 días.
Frente a este escenario, el gobierno cubano tendrá que tomar decisiones cruciales sobre el uso del combustible: ¿destinarlo a generadores eléctricos para reducir apagones o utilizarlo para el transporte? La reflexión que pesa sobre las autoridades no es trivial y tendrá repercusiones significativas en un país que lucha por mantenerse a flote en medio de demandas crecientes y recursos escasos.
Este desafío, en el contexto de la política internacional y las sanciones, sigue siendo un tema de interés vital para el futuro inmediato de Cuba y sus relaciones externas.
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