La economía mexicana mostró signos preocupantes al contraerse un 0.8% en el primer trimestre de 2026 en comparación con el último trimestre de 2025, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Esta disminución, que se presenta ajustada a la inflación y por estacionalidad, es la mayor caída para un periodo similar desde 2020, marcando una tendencia alarmante en el desempeño económico del país.
Una revisión de los sectores económicos revela que las actividades primarias, como la agricultura y la pesca, sufrieron la mayor contracción, con una caída del 1.4%. Las actividades secundarias, que abarcan la industria manufacturera, construcción y generación de energía, se redujeron en un 1.1%. Por otro lado, las actividades terciarias, que incluyen servicios y comercio, también se vieron afectadas, con una disminución del 0.6%, rompiendo un patrón donde normalmente habían compensado el deterioro económico.
Este conjunto de caídas simultáneas en los sectores clave indica un debilitamiento generalizado, un fenómeno que, como indicó la directora de análisis económico de Banco Base, Gabriela Siller, no se había visto desde el último trimestre de 2024. Andrés Abadía, economista senior de Pantheon Macroeconomics, subrayó que esta contracción no puede ser considerada como un simple choque aislado; las condiciones económicas actuales revelan problemas más profundos.
El consumo, que representa casi el 70% del PIB, ha mostrado signos de debilitamiento. Esto podría atribuirse a situaciones vividas en 2025, como el deterioro en el mercado laboral, la caída en las remesas y una desconfianza creciente entre los consumidores. La falta de ingresos, sumada a las incertidumbres económicas, ha llevado a los hogares a ser más cautelosos con su gasto.
Además, la reconfiguración de las exportaciones ha influido negativamente en el consumo. A pesar de que las exportaciones de equipos de cómputo aumentaron, estas tienen un valor agregado significativamente menor que las de otros sectores, como el automotriz. Esta dinámica no ha favorecido la creación de empleos ni la atracción de inversión extranjera directa.
La contracción en el sector servicios, que contrasta fuertemente con su resistencia del año pasado, plantea preocupaciones adicionales. Los analistas sugieren que la situación podría estar reflejando una trampa de estancamiento. A pesar de los esfuerzos del gobierno por incrementar los programas sociales, la creación de empleo en el mercado formal sigue siendo fundamental para subsanar esta situación.
Por último, la debilidad en la economía y el sesgo bajista de la moneda local, particularmente en relación con las remesas, también podrían estar contribuyendo a la desaceleración en los servicios. Datos recientes del Inegi muestran que este es el primer trimestre desde 2019 donde se registra una contracción en el sector servicios, sugiriendo una heterogeneidad problemática entre los diversos subsectores.
La situación económica de México en este primer trimestre de 2026 se presenta compleja y requiere atención. A medida que se acerca la presentación de datos finales sobre el PIB, es esencial observar cómo estas tendencias evolucionan y qué medidas se implementarán para revertir el estancamiento y fomentar un crecimiento sostenible.
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