Más de 50 organizaciones ambientalistas de Estados Unidos han elevado su voz con una exigencia clara: pedir a las principales cadenas de supermercados del país que se comprometan a adquirir únicamente aguacate mexicano proveniente de empacadoras certificadas bajo el sistema “ProForest Avocado”. Esta certificación, basada en un riguroso monitoreo satelital, asegura que la producción de aguacate no contribuye a la deforestación, un problema que ha afectado gravemente a los ecosistemas en la región.
La solicitud fue formalizada en un documento enviado a los minoristas estadounidenses, donde estos organismos advierten sobre la vital importancia de fortalecer los controles en las cadenas de suministro. Con ello, buscan desterrar la comercialización de frutos asociados con la destrucción de bosques, una práctica que ha proliferado en la industria del aguacate en las últimas décadas.
Entre los firmantes de esta iniciativa destacan organizaciones como el Center for Biological Diversity, Earthjustice y Friends of the Earth, que han convertido la certificación ProForest Avocado en un referente para mitigar el impacto ecológico negativo de la producción de aguacates. Esta certificación ha sido impulsada por el Gobierno de Michoacán, donde más del 90% del aguacate mexicano exportado a Estados Unidos proviene de empacadoras ya certificadas, evidenciando así la viabilidad del modelo.
El gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, subrayó la importancia de esta certificación, que se basa en la correcta aplicación del sistema denominado Guardián Forestal A.C. Esta organización civil independiente utiliza imágenes satelitales y videovigilancia constante para identificar el origen de las huertas de aguacate, determinando si cumplen o no con los criterios ambientales requeridos. En caso de incumplimientos, se generan denuncias automáticas, una medida que ha reforzado la confianza de los compradores y consumidores internacionales en el sistema.
Hasta la fecha, se han detectado cerca de 2,900 huertas vinculadas a conflictos ambientales que no cumplen con la normativa y, por tanto, no pueden exportar su producción. Este hallazgo pone de manifiesto la mayoría de los desafíos que enfrenta la industria, pero también resalta los esfuerzos realizados hacia un modelo más sostenible.
La iniciativa posiciona a Michoacán como un referente internacional en el desarrollo de mecanismos de trazabilidad ambiental, especialmente para este producto agroalimentario, uno de los más importantes en el mercado de exportación hacia Estados Unidos. La preocupación por el medio ambiente y la búsqueda de prácticas sostenibles están en el centro de este debate, que sigue cobrando relevancia en los años venideros.
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