En un día cualquiera, aproximadamente 25,000 personas visitan el Musée du Louvre en París, aunque la mayoría de ellas tiende a eludir el tranquilo rincón noroeste de la Ala Richelieu, donde se encuentran obras clave del pintor clasicista francés Nicolas Poussin (1594-1665). Este panorama podría cambiar en la primavera de 2026, cuando Pierre Rosenberg, ex presidente y director del museo y destacado historiador del arte, publique su esperado catálogo razonado de las pinturas de Poussin, que consta de cuatro volúmenes.
A sus 89 años, Rosenberg es considerado no solo un experto en arte francés e italiano de los siglos XVII y XVIII, sino también una figura emblemática del museo. Nacido en París en 1936 de padres judíos alemanes que huyeron de los nazis, su familia sobrevivió a la guerra en la clandestinidad en el suroeste de Francia. Su carrera en el Louvre comenzó en 1962, gracias a una invitación del entonces Ministro de Cultura de Charles de Gaulle. A lo largo de las décadas, ha liderado el departamento de pinturas durante una exitosa reestructuración del museo en los años 80 y 90, un proceso que culminó con la inauguración de la Pirámide del Louvre en 1989. Desde 1994 hasta 2001, ocupó el cargo de director, manteniendo hasta hoy el título de presidente-director honorario.
Descrito por sus colegas como un “viviente legendario”, Rosenberg es admirado por su amable abertura, aunque también por un cierto formalismo. Historiadores del arte como Neville Rowley y Colin B. Bailey coinciden en que su carrera es una fuente de asombro y respeto. Actualmente, Rosenberg y su esposa, Béatrice de Rothschild, dividen su tiempo entre una casa en el sexto arrondissement de París y un apartamento en un palacio del Gran Canal en Venecia, donde este invierno permanecieron en la capital francesa para que Béatrice se recuperara de una enfermedad.
Rosenberg ha dedicado más de seis décadas a la obra de Poussin, y su nuevo catálogo representa un hito en este esfuerzo. “Ocho kilos” es su medida sesgada de este logro, no en años o páginas, sino en peso. Sin embargo, admite que la falta de interés del público por las obras de Poussin no le sorprende: “Poussin es un pintor muy difícil”. Nacido en Normandía, Poussin desarrolló la mayor parte de su carrera en Roma, donde su enfoque intelectual y alusivo exige un conocimiento casi enciclopédico de fuentes clásicas y bíblicas.
El nuevo catálogo también refleja la evolución de las ideas de Rosenberg. Por ejemplo, una obra del Louvre, “Marte y Venus” (circa 1625), que él había considerado una copia, fue reevaluada gracias a una reveladora experiencia en 2012. Tras observarla bajo una luz intensa, cambió su valoración, considerándola auténtica. Este desarrollo resalta su disposición a revisar afirmaciones pasadas y su respeto por la crítica de su predecesor, Anthony Blunt, cuya carrera fue tan compleja como controvertida.
Rosenberg ha trabajado en más de seis catálogos razonados a lo largo de su carrera, además de las pinturas de Poussin. La habilidad para combinar un nivel de erudición riguroso con su actividad curatorial se considera excepcional entre los historiadores del arte contemporáneos. Mientras se prepara para la apertura de un nuevo museo en Saint-Cloud, un proyecto ambicioso que albergará su colección de arte del siglo XVII bajo Luis XIV, este esfuerzo muestra su compromiso continuo con el arte y la educación cultural. Se prevé que el cariño y la dedicación de Rosenberg por el arte continúen brillando en esta nueva institución, que abrirá en 2028.
En tiempos recientes, el Louvre enfrenta dificultades considerables, como robos, huelgas y un creciente número de visitantes que hacen que la gestión del espacio sea un desafío. Reflexionando sobre su etapa como director, Rosenberg reconoce que, al planear la expansión del museo, subestimó cuánto impactarían los crecientes números de visitantes. Dispuesto a contribuir al futuro del Louvre, apoya la idea de una nueva entrada principal, aunque se muestra cauto respecto a una controvertida propuesta de aislar la “Mona Lisa” para controlar las multitudes.
Mientras tanto, sigue trabajando en un nuevo proyecto sobre las cartas de Poussin, que considera “bastante hermosas”. Este continuo empeño revela no solo su pasión por el arte, sino también su firme compromiso con la difusión del conocimiento.
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