En un contexto de altibajos económicos, el reciente crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de México durante el segundo trimestre de 2026, con un aumento del 1.5%, ha generado reacciones encontradas. Este aumento se produce tras una contracción del 0.6% en el primer trimestre del año, lo que inicialmente llevó a la presidenta Sheinbaum a restarle importancia al dato negativo. Sin embargo, con el nuevo informe del INEGI, su respuesta fue celebratoria, destacando el impacto positivo que esperaban tener las obras de construcción y el impulso del sector inmobiliario en el desarrollo económico del país.
A pesar de este crecimiento, es crucial señalar que, después de ocho años del gobierno conocido como cuatroté, el PIB por habitante apenas iguala el nivel que se registró en el segundo trimestre de 2018. Este panorama ha llevado a algunos a cuestionar si el actual modelo económico realmente tiene la capacidad de conducir al país a un futuro prometedor.
Si bien 1.5% suena alentador en un primer vistazo, este crecimiento se sustenta en eventos únicos como el reciente campeonato mundial de fútbol celebrado en México, donde se realizaron 13 partidos. El evento no solo provocó un ligero aumento en el turismo, que aún se encuentra por debajo de las proyecciones gubernamentales, sino que también impulsó el consumo de bienes como alimentos y bebidas, así como un incremento en la actividad en restaurantes y bares. Sin embargo, sin estos eventos extraordinarios, el crecimiento previsto para el segundo semestre parece ser mucho más modesto, estableciendo expectativas de una expansión anual alrededor del 1%.
El aspecto laboral, sin embargo, presenta un panorama menos optimista. Según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del INEGI para junio de 2026, se observó una caída de 83,751 personas ocupadas en comparación con el año anterior, elevando la tasa de desempleo al 2.9%. Este deterioro se acentúa con un aumento en el número de trabajadores informales, que ahora constituyen el 55% del total de ocupados.
Adicionalmente, se registran 17.9 millones de individuos laborando en empresas ilegales, lo que representa una preocupación significativa respecto a la calidad del empleo en el país. Desde 2018, mientras las remuneraciones medias han crecido un 27%, el número de empleos formales ha caído en un 2.5%. Este desajuste podría profundizarse si se mantienen las políticas de aumentos salariales desconectadas de la productividad laboral.
En el ámbito comercial, las exportaciones mexicanas totalizaron 389.7 miles de millones de dólares en el primer semestre, un 24.6% más que el año anterior. Sin embargo, este crecimiento es un arma de doble filo, ya que el aumento en las exportaciones no automotrices, que subieron un 37.6%, se debe a productos que generan un menor valor agregado en comparación con el sector automotriz.
En conclusión, aunque el crecimiento del PIB y el incremento en las exportaciones parecen ser luz al final del túnel, el camino que queda por recorrer es incierto y lleno de desafíos. La sostentabilidad de un crecimiento económico real y la mejora en el mercado laboral son cuestiones que requieren atención y acciones concretas. La celebración puede esperar, aún hay mucho trabajo por hacer.
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