El almirante italiano Giuseppe Cavo Dragone, número dos en la jerarquía militar de la OTAN, no pronuncia la palabra “Rusia”, pero su discurso resuena con la claridad de las tensiones que persisten entre Europa y este país. En una reciente entrevista, Cavo Dragone subrayó que esas tensiones seguirán creciendo, independientemente de los esfuerzos de paz para Ucrania, incluidos los planteamientos de la administración estadounidense.
Cavo Dragone, que actualmente preside el Comité Militar de la OTAN, se encuentra en Halifax, Canadá, donde el Foro de Seguridad ha captado la atención mundial. Durante el evento, se evidenció la confusión generada por las declaraciones contradictorias de senadores estadounidenses sobre el plan de paz para Ucrania. Esta propuesta sugiere una reconfiguración territorial que podría beneficiar a Rusia, mientras que Europa asumiría la carga de la reconstrucción de Ucrania.
En este marco de incertidumbre, el almirante comparte lecciones extraídas del conflicto en Ucrania. Una de las más significativas es la necesidad de que la población esté informada y educada sobre la guerra que le concierne. “Ucrania nos ha recordado la importancia de la voluntad de lucha de su pueblo”, enfatiza. Según él, el futuro de la guerra moderna radica en un equilibrio entre armamento convencional y nuevos sistemas, como los drones, que han desempeñado un papel crucial en el conflicto.
El Foro también planteó la cuestión de si las sociedades de los países miembros de la OTAN han asumido la realidad de las guerras híbridas que las amenazan. Cavo Dragone afirma que estas actividades de “zona gris”, como el sabotaje o la interferencia política, son ya parte del paisaje bélico y deben ser tomadas en serio como advertencias de posibles escaladas en los conflictos.
El discurso se torna más severo cuando se aborda el concepto de disuasión. La pregunta de si esta debería ser reactiva o preventiva es inminente. “Tal vez deberíamos contemplar acciones preventivas contra las amenazas que enfrentamos”, expresa, dejando entrever que la OTAN considera opciones en un espectro más amplio de acciones.
Evidencia de los retos que enfrenta la Alianza es la urgencia de mejorar capacidades y recursos militares, aunque Cavo Dragone asegura que hay planes en marcha. Con un compromiso del 5% del PIB destinado a la defensa para 2035, la mejora es una prioridad que requiere colaboración entre las naciones aliadas y la industria de defensa.
Si bien la falta de apoyo estadounidense a Ucrania podría ser un handicap, el almirante asegura que Europa haría lo posible por suplir ese vacío. “Nunca abandonaremos a Ucrania”, aclara, aunque es honesto al reconocer que no puede garantizar que sería suficiente.
La guerra en Ucrania, aunque estabilizada, sigue siendo un campo de grandes pérdidas para las fuerzas rusas, mientras los ucranianos resisten con una movilización ejemplar. La OTAN se compromete a estar al lado de Ucrania hasta que se alcance una paz duradera y justa.
En el horizonte, la búsqueda de la paz muestra signos de avance, pero las negociaciones deben reconocer que hay un agresor y una víctima, y que las fronteras no pueden ser reescritas a la fuerza. Con un contexto tan frágil, las palabras del almirante resuenan con un sentido de urgencia: es momento de preparar tanto a las fuerzas como a las sociedades para el desafío que se avecina.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.

![[post_title]](https://columnadigital.com/wp-content/uploads/2025/11/Maizajo-taqueria-galardonada-por-el-maiz-75x75.jpg)
