El miércoles 17 de agosto, la Policía Federal de Brasil pidió autorización al Tribunal Supremo para procesar al presidente Jair Bolsonaro por presuntos delitos de desinformación sobre la pandemia del Covid-19. Entre los delitos destaca desalentar el uso de cubrebocas y asegurar falsamente que las personas que se vacunaban contra el COVID-19 corrían el riesgo de contraer sida.
En el documento enviado a la Corte Suprema, un delegado de la policía dijo que el esfuerzo de Bolsonaro para desalentar el cumplimiento de las medidas de salud vinculadas a la pandemia equivalía a un delito, mientras que su esfuerzo por vincular el sida con la vacunación equivalía a un delito menor.
“Este ‘incentivo’ al incumplimiento de una medida sanitaria obligatoria está subsumido en la conducta descrita en el artículo 286 del Código Penal, que tipifica el tipo penal de incitación al delito”, detalló.
El teniente coronel Mauro Barbosa Cid, que ejerce como ayudante de la Presidencia, produjo esta información falsa, que fue difundida conscientemente por el presidente.
“(Bolsonaro) difundió, libre, voluntaria y conscientemente, información que no correspondía al texto original de su fuente, generando potencialmente una alarma de peligro inexistente para los televidentes, además de alentarlos a incumplir las normas sanitarias”, señaló.
La oficina del procurador general, que generalmente brinda representación legal al presidente, no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios.
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