La policía de Hong Kong ha intensificado sus operaciones contra librerías independientes, en un contexto cada vez más tenso tras la implementación de la ley de seguridad nacional en 2024. Recientemente, el 12 de julio de 2026, una intervención policial en la librería Have A Nice Stay, dirigida por experiodistas en Mong Kok, resultó en la detención de cinco personas y el decomiso de material editorial, incluidos libros considerados sediciosos.
Desde la mañana de esa fecha, agentes uniformados asaltaron el establecimiento, esposando a una mujer y llevándola a una furgoneta, mientras que otro local, la librería Greenfield, también fue inspeccionado, aunque se encontraba cerrado al momento de la redada. Las autoridades, que registraron ambas tiendas, buscaron específicamente libros que, según su interpretación, incitaban al odio hacia el gobierno y las fuerzas del orden.
La intervención es parte de una serie de reddadas que se han llevado a cabo desde 2026, un año en el que la presión sobre las librerías independientes ha aumentado considerablemente, creando un entorno hostil para la publicación de material crítico. Los cinco detenidos, dos hombres y tres mujeres, tienen entre 30 y 59 años, y enfrentan acusaciones bajo la legislación que impone una pena de hasta siete años de prisión por la tenencia o venta de materiales subversivos.
Curiosamente, el asalto ocurrió justo un día después de que los responsables de Have A Nice Stay anunciaran que cerrarían sus puertas en agosto, atribuyendo su decisión a dificultades económicas y a una “línea roja” cada vez más difusa respecto a lo que es legal vender en Hong Kong. Desde su fundación en 2022, esta librería se había especializado en temas de democracia, alfabetización mediática y el autoritarismo, además de ser un espacio para publicaciones de periodistas locales.
Ambos establecimientos no participaron en la reciente Feria del Libro de Hong Kong, un evento que ha visto una notable reducción en la diversidad de títulos presentados, en parte debido a restricciones impuestas por la ley de seguridad nacional. La feria ha tenido que adaptarse, lo que ha llevado a los organizadores y expositores a evitar materiales que podrían considerarse controversiales, fomentando un ambiente de autocensura que restringe el acceso a ideas e información.
Además de los eventos recientes, este año ha visto arrestos de empleados de otras librerías, como Book Punch y Hunter, lo que resalta una tendencia preocupante: los libreros enfrentan la amenaza constante de intervenciones policiales debido a sus catálogos y actividades. Esta situación ha suscitado una creciente inquietud entre autores y editores, quienes ven el futuro de la libre expresión y el intercambio intelectual en Hong Kong cada vez más comprometido.
El contexto actual demuestra que las librerías, como Have A Nice Stay, creadas tras las protestas de 2019 para ofrecer un refugio para el pensamiento crítico, enfrentan un panorama sombrío, evidenciando un estrechamiento de los espacios para el debate público y la difusión de ideas. La ambigüedad sobre lo que se considera material sedicioso obliga a las tiendas a administrar cuidadosamente sus ofertas, dificultando su supervivencia y limitando el acceso a una variedad de perspectivas en un momento en que más se necesita.
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