La tarde del 2 de octubre de 2026, un tenso enfrentamiento tuvo lugar en las cercanías del Metro Tlatelolco en la Ciudad de México, cuando un grupo de personas encapuchadas rompió vidrios y lanzó cohetes dentro de las instalaciones del transporte público. Este acto de vandalismo llevó a un despliegue inmediato de policías de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), quienes informaron que afortunadamente no se registraron lesionados por estos incidentes.
La situación se tornó más compleja al realizarse revisiones en busca de objetos que pudieran emplearse como armas. Este procedimiento provocó una nueva oleada de lanzamientos de cohetes y el uso de un extintor por parte de los policías, que se encontraban equipados con escudos y equipo antimotines. Durante esta intervención, elementos de la SSC aseguraron cadenas, palos, cohetes y martillos. En todo este despliegue, nadie fue detenido.
Los enfrentamientos se intensificaron cuando la policía rodeó y encapsuló a un contingente de estudiantes y manifestantes en la Plaza de las Tres Culturas. Los uniformados intentaron bloquear la grabación de la escena por parte de los asistentes, lo que generó empujones y agresiones verbales entre los manifestantes y los elementos de seguridad. Un momento notable se produjo cuando una mujer, atrapada en medio del caos, clamó: “¡Por favor, tenemos niños!” al ver la tensión creciente y la presencia de menores entre la multitud.
Ante el incremento de la violencia, las autoridades tomaron la decisión de restringir y cerrar accesos en estaciones de la Línea 3, así como en zonas del Centro Histórico, incluyendo Bellas Artes. Esta medida buscaba contener el flujo masivo hacia los puntos centrales de la marcha.
La presencia policial se estableció firmemente en los alrededores de Tlatelolco, generando un ambiente de cautela en una tarde que, al inicio, parecía ser un día de protesta pacífica. La situación destaca las tensiones existentes en la ciudad y la constante necesidad de mantener el orden público en eventos de concentración masiva. A medida que las horas avanzaban, el clima de incertidumbre se mantenía, dejando al público atento a los desarrollos de un conflicto que tocó fibras sensibles en una sociedad cada vez más polarizada.
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