Es común que el comportamiento de alguien cambie cuando se está frente a la persona que le resulta atractiva, frases como: “Es que me da pena hablarle” o “la/lo invitaría a salir pero me da pena” son fáciles de escuchar en este tipo de situaciones.
No obstante, a pesar de lo que muchos creerían, esta reacción podría resultar más conveniente de lo que realmente se piensa, pues la investigadora Susan M Hughes demostró en un estudio que la actividad nerviosa te convierte en una persona más atractiva frente a tu “crush”.
Dentro de la investigación se estudiaron los diferentes comportamientos que muestran los individuos en respuesta a la atracción interpersonal y se encontró que las personas usan, involuntariamente, reacciones nerviosas para evaluar si la contraparte se siente atraída por ella o él.
En la evaluación se identificaron una serie de razones potencialmente adaptativas por las que es común exhibir nerviosismo durante un encuentro inicial con una pareja potencial y las formas en que tales comportamientos pueden ser entrañables.
“No solemos pensar en la ansiedad como algo atractivo. Pero en el mundo de la atracción interpersonal, piénsalo de nuevo”, enfatizó Susan M Hughes.
Una de las actitudes que destacan del estudio es el cambio en el tono de voz de una persona. La investigación reveló que la atracción se puede evaluar a través de la modulación vocal.
Como ejemplo, en el caso de las mujeres, cuando se encuentran frente a su “crush” pueden elevar su tono de voz por nerviosismo, lo que puede hacerlas sonar y percibirse más atractivas. Derivado de ello, en las interacciones iniciales se puede mejorar las primeras impresiones y la atracción como tal.
¿Los nervios ayudan a la interacción?
Hughes especifica que aunque alguien está nervioso, puede generar una mejor interacción de lo que se cree, pues al reaccionar así la contraparte lo encuentra más atractivo.
Por otro lado se especificó que el tono de la voz por nerviosismo resulta más atractivo, interesante y conversacional, por lo que se aumenta la deseabilidad de la persona. En consecuencia aquél o aquella que muestre reacciones nerviosas durante la atracción inicial podría indicar una futura relación a largo plazo.
Incluso aunque la apariencia física es importante hasta cierto punto, el estudio reveló que la expresividad no verbal puede compensar la falta de atractivo físico al mejorar las impresiones iniciales, lo que provoca una mayor atracción.
Finalmente se indicó que algunas reacciones como la sudoración nerviosa libera feromonas durante un encuentro inicial con una pareja potencialmente atractiva, lo que podría servir como una señal química de atracción.
“Por lo tanto, los nervios pueden hacer que las personas se vean, suenen e incluso huelan más atractivas. Pero cuando se trata de percibir la reciprocidad, el nerviosismo tiene algunas desventajas”, indicó Hughes.
En este tenor se descubrió que cuanto más nerviosa está una persona en compañía de su “crush” menos podía distinguir si la contraparte realmente se siente atraída o no.
“Esto lo atribuyen a la interferencia cognitiva experimentada durante la ansiedad y la atracción y señalan que los propios sentimientos de atracción pueden crear nerviosismo y complicar la capacidad de percibir la atracción del otro”.
En conclusión, puntualiza el estudio, el nerviosismo no necesariamente disminuye el atractivo, en todo caso podría aumentarlo.


