La brillante estrella Betelgeuse ha sido objeto de fascinación durante milenios. Su esplendor luminoso ha captado la atención de los observadores del cielo, inspirando a cineastas y desafiando a los científicos. Aunque es una de las estrellas más destacadas en nuestro firmamento, su brillo ha experimentado fluctuaciones periódicas que han sido un enigma durante mucho tiempo. Entre 2019 y 2020, Betelgeuse disminuyó su luminosidad de manera tan drástica que muchos llegaron a pensar que podría haber colapsado en una supernova. Sin embargo, la inquietud fue finalmente disipada al descubrir que esta atenuación fue el resultado de una nube de polvo. Recientemente, se ha revelado que hay un factor detrás de los cambios en el brillo de Betelgeuse: una estrella compañera.
La posibilidad de que Betelgeuse formara parte de un sistema binario no es un concepto nuevo. Desde hace tiempo, algunos astrónomos especulaban que podría estar acompañada por otra estrella. No obstante, las imágenes capturadas mediante el Telescopio Espacial Hubble y el Observatorio de Rayos X Chandra no ofrecieron pruebas concluyentes, lo que dejó abierta la posibilidad de que existiera una compañera, aunque no se pudiese demostrar con los instrumentos utilizados.
Para investigar más a fondo este misterio, un equipo liderado por Steve Howell del Centro de Investigación Ames de la NASA utilizó herramientas avanzadas situadas en el Observatorio Internacional Gemini. Gracias a estos métodos, se logró desentrañar el enigma milenario de Betelgeuse.
¿Qué conocíamos sobre Betelgeuse?
La estrella Betelgeuse es colosal, con un radio que puede alcanzar entre 600 y 1,000 veces el del Sol y una masa que varía entre 14 y 19 veces la del Sol. Su tamaño es impresionante, especialmente considerando que tiene aproximadamente 10 millones de años de antigüedad, lo que indica que su vida ha sido de rápida evolución, convirtiéndose en una supergigante roja. A pesar de ser la supergigante roja más cercana a nuestro sistema solar, se encuentra a más de 600 años luz de distancia, por lo que la luz que observamos hoy proviene de un tiempo en el que Cristóbal Colón aún no había llegado a América.
Betelgeuse ha capturado la atención no solo por su luminosidad, sino también por la variabilidad de su brillo. Se estima que tiene un periodo de variabilidad principal de aproximadamente 400 días y un periodo secundario más extendido de 6 años, siendo este último el que muchos investigadores han considerado relacionado con la existencia de una estrella compañera, un hecho que ahora se confirma.
¿Cómo se descubrío la estrella compañera?
Los sistemas binarios de estrellas son intrincados de identificar, dado que, en muchos casos, una estrella puede ser mucho más brillante que la otra, ocultando su presencia a los observadores. El Telescopio Espacial Hubble no tuvo éxito en encontrar a la compañera de Betelgeuse.
La mayoría de los sistemas binarios se han identificado gracias a una técnica conocida como imagen por speckle, que implica la captura de múltiples imágenes con breves tiempos de exposición. Esta técnica permite minimizar las distorsiones causadas por la atmósfera y facilita la distinción de dos puntos de luz.
La infraestructura del observatorio Gemini, situada en Hawái, incluye una herramienta llamada alopeke (que significa zorro en hawaiano), diseñada específicamente para el análisis mediante speckle. El equipo de Howell decidió que esta técnica, junto con la notable capacidad de captación de luz del telescopio de 8.1 metros de Gemini North, sería crucial para encontrar la estrella compañera de Betelgeuse.
Y así fue…
Finalmente, se confirmó la existencia de una segunda estrella, más joven y más pequeña. Esta compañera es una estrella caliente y joven, con una masa equivalente a solo 1.5 veces la de nuestro Sol. La distancia que las separa es aproximadamente cuatro veces la distancia entre la Tierra y el Sol.
Según informes de los investigadores, este descubrimiento ofrece una perspectiva más clara sobre la vida y la eventual muerte de Betelgeuse. Es probable que ambas estrellas hayan nacido al mismo tiempo; sin embargo, la vida de la compañera será más corta, ya que las intensas fuerzas de marea provocarán que se acerque a Betelgeuse con el tiempo, lo que podría culminar en su desaparición dentro de aproximadamente 10,000 años.
Este hallazgo también ayuda a entender por qué otras estrellas supergigantes rojas podrían experimentar fluctuaciones similares en su brillo a lo largo de años. Betelgeuse podría no ser un caso aislado. Mientras que el misterio de esta estrella ha tardado miles de años en resolverse, se espera que futuros descubrimientos en circunstancias semejantes se realicen de manera más expedita.
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