En Estados Unidos, el fenómeno de la Copa Mundial está atrayendo a un público inesperado: angloparlantes que siguen los partidos en español. La profesora de inglés, Ashleigh Hallam, observa cómo este evento no solo promueve el fútbol, sino también el aprendizaje de un nuevo idioma. Su experiencia en el ámbito educativo resuena en muchos que, como ella, están utilizando el deporte como una vía para familiarizarse con el español.
Hallam es parte de un grupo creciente de estadounidenses que sintonizan las transmisiones de la Copa Mundial por Telemundo, incluso sin comprender la totalidad de lo que los comentaristas dicen. El simple hecho de estar inmersos en la emocionante atmósfera de los partidos parece ser suficiente. Según datos del censo, cerca del 20% de la población estadounidense es hispana, pero Telemundo destaca que alrededor del 50% de los espectadores de la Copa han optado por ver algunos partidos en español.
La calidad de la cobertura de Telemundo es una de las razones detrás de esta elección. La cadena no interrumpe las transmisiones con anuncios durante las controvertidas pausas de hidratación, lo que permite mantener a los espectadores conectados con la acción. Algunos, como Jackson Braunius, un nativo de Michigan, explican su lógica para seguir estas transmisiones: “Cuando comienzan a gritar, sabes que algo emocionante está por ocurrir.”
Personas influyentes en el ámbito del entretenimiento, como Trevor Noah, han destacado la diferencia que marca la cobertura de Telemundo. Noah, quien dirige fiestas de visualización de la Copa Mundial en YouTube, subrayó que al obtener información en tiempo real sobre el juego desde la cancha, se aprecia mejor la tensión y la emoción que a menudo se pierde durante los comerciales.
Este acercamiento ha permitido que personas como William Kennedy, quien sólo habla español en contextos muy limitados, encuentren un atractivo en estas transmisiones. Para él, la emoción es palpable, incluso si no entiende cada palabra. La pasión del comentarista trasciende la barrera del idioma, haciendo que eventos como un gol se sientan igualmente emocionantes.
Hallam también ha experimentado un vínculo renovado con sus alumnos hispanohablantes. Desde que comenzó a involucrarse más en el fútbol debido al interés de su hija en jugar, se ha convertido en una aficionada ferviente, disfrutando de la experiencia de los partidos en Telemundo y planeando seguir esta tradición en futuros torneos.
A medida que la audiencia de la Copa Mundial crece, los datos de la transmisión muestran cifras impresionantes. Durante el último partido entre Bélgica y Estados Unidos, un promedio de 45 millones de televidentes siguieron la acción, marcando este evento como uno de los más vistos en la historia del fútbol estadounidense. Esta cifra compete incluso con la del Super Bowl, que reunió a 125 millones de espectadores.
La creciente tendencia de angloparlantes que disfrutan del fútbol en español podría tener implicaciones a futuro. Existen ya rumores sobre una posible guerra de pujas para los derechos de la Copa Mundial de 2030, en la que se podrían combinar las transmisiones en inglés y español. Este nuevo enfoque podría facilitar aún más el acceso del público a los eventos deportivos, generando una mezcla cultural enriquecedora que celebre la diversidad del país.
Con la Copa Mundial como telón de fondo, está claro que el fútbol se ha convertido en un vehículo no solo para el entretenimiento, sino también para la educación y la conexión cultural, impulsando a muchos a explorar un mundo más allá de las fronteras del idioma y la cultura. La experiencia se convierte así en un recordatorio de que, incluso cuando las palabras pueden fallar, el deporte es un lenguaje universal que todos pueden entender.
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