Que tu hijo quiera ser influencer es igual que querer ser cantante o famoso. Ser influencer es una consecuencia que puede partir de una estrategia o no. Es más importante conocer aficiones, talentos, motivaciones y fomentar el autoestima que dejar todo este trabajo a los likes. Es necesario que los hijos no descubran en los likes de una comunidad su principal fuente de autoestima o la validación de la calidad de su trabajo o afición.
En realidad es muy sencillo. Los niños quieren ser influencers porque siguen a alguien que es influencer y de alguna manera le admiran. En la infancia se tiende a admirar lo que nos gusta, y esa admiración implica imitación. Esto puede servirnos como un gran indicador para saber qué cosas son las que de verdad les apasionan. Es decir, si lo que le gusta, por ejemplo, es cantar como Amaia y Alfred de Operación Triunfo, quizá lo mejor es que le apuntes a clases de música. Si, en cambio lo que le motiva es hacer páginas web, ¡buscad juntos tutoriales en YouTube y empezad a trabajar codo con codo!
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