En el municipio de Tlalnepantla, Estado de México, se llevó a cabo una manifestación significativa el día de hoy en respuesta a un alarmante caso de abuso sexual que involucra a una menor de edad. Este evento fue convocado por estudiantes y familiares del Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica, específicamente del plantel Gustavo Baz, quienes exigen justicia y medidas efectivas para combatir la violencia sexual en las instituciones educativas.
La protesta, que incluyó un bloqueo intermitente en la vía Gustavo Baz Prada, causó caos vial en dirección a la Ciudad de México, reflejando la indignación colectiva hacia la situación. Los manifestantes portaron carteles que exigían la renuncia del director del plantel, Carlos Arturo Evaristo Sigüenza, a quien acusan de no haber brindado el apoyo necesario ni facilitar las investigaciones pertinentes sobre el caso.
El origen de esta manifestación se remonta al 21 de febrero, cuando una alumna de 15 años reportó haber sido agredida sexualmente en los baños de la institución. Según el relato, el día de los hechos, la joven se dirigió a las instalaciones sanitarias, pero al encontrarlas en condiciones deplorables, optó por utilizar otros baños ubicados en la parte trasera del plantel. Allí, un grupo de individuos supuestamente la abordó, cubriendo su rostro y provocándole la pérdida del conocimiento. Al despertar, notó signos de una posible agresión sexual, lo que la llevó a presentar una denuncia ante las autoridades.
Los familiares de la víctima acudieron a la Fiscalía del Estado de México para formalizar la denuncia, pero sorprendentemente, hasta la fecha de publicación de esta información, los avances en la investigación son escasos y la facilitación de apoyo psicológico y asesoría legal ha sido insuficiente.
Este caso no solo pone de manifiesto la vulnerabilidad de los estudiantes en instituciones educativas, sino que también resalta la necesidad urgente de atención por parte de las autoridades para garantizar la seguridad de los menores. La presión social se materializa en actos como este, donde la voz de la comunidad se alza en un llamado contundente a la acción y la justicia.
Este tipo de situaciones despiertan un clamor por un cambio efectivo en las políticas de protección y atención a las víctimas, especialmente en espacios donde los jóvenes deberían sentirse seguros y protegidos. Mientras tanto, la comunidad sigue atenta a las acciones que se tomarán frente a este inquietante suceso.
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