El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, prevé firmar este viernes una orden ejecutiva para renombrar el Departamento de Defensa a Departamento de Guerra, un movimiento destinado a resaltar el poder militar estadounidense. Aunque Trump carece de autoridad para cambiar el nombre oficialmente sin el visto bueno del Congreso, permitirá al Pentágono usar títulos alternativos como “Secretaría de Guerra” y “Departamento de Guerra” mientras se gestiona esta iniciativa.
Además, la orden instruye al secretario de Defensa, Pete Hegseth, a proponer posibles acciones legislativas que permitan el cambio de nombre de manera permanente. Esta información fue filtrada por un funcionario de la Casa Blanca y se complementa con una hoja informativa oficial. Después de que ‘Fox News’ divulgara los planes, Hegseth hizo eco de la idea en sus redes sociales.
El interés por este cambio no es nuevo; Trump y Hegseth han discutido la posibilidad de volver a denominar el Departamento de Guerra, con Hegseth incluso realizando encuestas en redes sociales al respecto. En agosto, Trump mencionó que “todos aprecian la increíble trayectoria de victorias” que el país tuvo bajo la antigua denominación.
Sin embargo, se plantea la pregunta sobre si este cambio requerirá efectivamente la intervención del Congreso. Trump, al ser preguntado, respondió con determinación: “Simplemente lo haremos” y añadió que estaba seguro de que el Congreso aprobaría la medida si fuese necesario.
El término “Departamento de Guerra” tiene sus raíces en la historia estadounidense. Fue el nombre original del organismo creado en 1789, funcionando bajo esta nomenclatura hasta 1947. Tras la Segunda Guerra Mundial, el presidente Harry Truman firmó la Ley de Seguridad Nacional, fusionando diversas ramas militares y renombrando el ministerio inicialmente como Establecimiento Militar Nacional, título que permaneció solo un par de años antes de que en 1949 se oficializara como Departamento de Defensa.
Este renombramiento se inscribe en un contexto más amplio de cambios que Hegseth ha impulsado desde su llegada al Pentágono. Ha trabajado para eliminar lo que percibe como los efectos de la “cultura woke” dentro de las Fuerzas Armadas, lo que ha llevado a la disolución de programas de diversidad y la eliminación de material considerado divisivo de academias militares. Esto incluye la revisión y eliminación de cientos de libros sobre temas como el Holocausto y la contribución de grupos minoritarios.
El portavoz del Pentágono, Sean Parnell, enfatizó que la administración sostiene que la noción de que la diversidad es una fortaleza es fundamentalmente errónea. Asimismo, Hegseth ha implementado políticas que afectan a los militares transgénero, respaldando una orden firmada por Trump que impulsa su expulsión del Ejército.
Este conjunto de medidas y la nueva propuesta para renombrar el Departamento de Guerra reflejan un intento deliberado por parte de la administración Trump de reestructurar e influir en la cultura militar estadounidense, un proceso que inevitablemente generará un amplio debate político y legal.
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