El reciente uso de la base aérea de Lajes, en el archipiélago de Azores, por parte del Gobierno de Estados Unidos ha desatado un considerable debate internacional. Paulo Rangel, ministro de Asuntos Exteriores de Portugal, confirmó que esa autorización se otorgó justo el día antes del ataque militar a Irán. Esta decisión se enmarca en un nuevo régimen legal que establece condiciones para el uso de la base, la cual ha sido habitualmente utilizada por aviones de más de cincuenta países, incluidas las fuerzas armadas estadounidenses.
Rangel explicó que, hasta el día del ataque, existía un régimen de “autorización tácita” anual. Esto permitía que los aviones extranjeros sobrevolaran o aterrizaran en Portugal sin necesidad de una respuesta específica del gobierno si este no hacía oposición en un plazo de 24 horas. Sin embargo, el ministro aseguró que no se recibió ningún aviso previo de la operación militar de Estados Unidos, lo que ha llevado a cuestionamientos sobre la transparencia de la comunicación entre los dos países.
El acuerdo que regula el uso de Lajes establece que, fuera de las operaciones de la OTAN y de organizaciones internacionales, se puede dar autorización bajo ciertas condiciones. En este sentido, Rangel enfatizó que el Gobierno portugués tiene la “garantía absoluta” de que ninguno de los ataques hacia Irán se lanzó desde Azores. “No participamos en ninguna operación ofensiva”, reiteró, defendiendo así la postura de neutralidad de Portugal en este conflicto.
Tras el ataque, Estados Unidos solicitó una nueva autorización basada en acuerdos bilaterales. Lisboa concedió dicho permiso bajo tres condiciones claras: que la acción fuera defensiva, que respondiera al principio de necesidad y proporcionalidad, y que se limitaran los objetivos a instalaciones de naturaleza militar. Rangel precisó que, si bien estas condiciones fueron consultadas con líderes de la oposición y los presidentes saliente y electo de Portugal, no correspondía a su gobierno evaluar si Washington había cumplido efectivamente con ellas.
Hoy en día, la situación sigue despertando el interés de analistas y ciudadanos por igual. La tensión geopolítica en torno a las acciones militares de Estados Unidos en Oriente Medio se entrelaza con los derechos soberanos de los países aliados. Mientras Portugal busca equilibrar su posición dentro de la comunidad internacional, el futuro de la base de Lajes será un tema clave a seguir, no solo para la política exterior de Lisboa, sino también para su papel en la seguridad global.
Actualización: los datos de este análisis corresponden al 3 de marzo de 2026.
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