Investigadores de la Universidad de Bradford han revelado un hallazgo sorprendente acerca de dos bocetos del maestro renacentista Hans Holbein, famoso por sus retratos de la corte Tudor. Uno de los dibujos ha sido considerado durante mucho tiempo un retrato de Ana Bolena, la segunda esposa condenada de Enrique VIII, mientras que el otro retrato se identificaba como el de una mujer anónima. Sin embargo, la reciente aplicación de inteligencia artificial sugiere que la mujer sin nombre podría ser, de hecho, Bolena, mientras que el otro retrato podría representar a su madre, Elizabeth Howard.
Los bocetos disponibles en la colección real han sido objeto de estudio por un equipo dirigido por la académica independiente Karen Davies, quien ha estado explorando el corpus de imágenes de Holbein, que cuenta con más de 80 obras. Sus sospechas sobre la correcta identificación del boceto conocido como “Windsor” se basaron en observaciones que apuntaban a características físicas contradictorias. A diferencia de Bolena, conocida por su complexión más oscura, la figura del boceto aparecía de piel clara y cabello rojo.
La confusión en la identificación de estas obras se remonta a inscripciones inexactas realizadas en el siglo XVIII, un error que ha perdurado durante siglos. Davies señaló que, en un corpus repleto de etiquetados inconsistentes, se habían cometido varios errores: incluso un retrato de Henry Howard, primo de Bolena, había sido atribuido erróneamente a su padre. En su estudio más reciente, Davies afirmó que menos del 15% de estas obras cuentan con verificación documental contemporánea.
El trabajo de Davies fue acompañado por el profesor Hassan Ugail, director del centro de computación visual en la Universidad de Bradford. Ugail ha desarrollado un modelo de inteligencia artificial capaz de analizar y reconocer pinturas atribuidas a viejos maestros, habiendo resuelto previamente el misterio de una pintura erróneamente asignada a Rafael. Juntos, analizaron la colección y crearon una matriz comparativa, agrupando imágenes con características similares. De este modo, la mujer desconocida encontró su lugar en un grupo junto a Bolena y Howard, mientras que el boceto de Windsor se enmarcó en el contexto de Elizabeth Howard.
Davies aspira a que este nuevo análisis despierte un debate más amplio sobre el corpus de Holbein. “No estamos haciendo reclamaciones definitivas, sino abriendo un espacio para el cuestionamiento y la reevaluación”, comentó.
La identidad de la mujer anónima ha sido un tema de debate durante mucho tiempo, y un portavoz de la Royal Collection Trust ha expresado la disposición a compartir la colección real y fomentar la investigación en torno a ella. Los retratos de Holbein son considerados obras maestras del arte renacentista, y su influencia ha perdurado a lo largo del tiempo.
Nacido en Augsburgo, Alemania, Holbein trabajó en Basilea antes de trasladarse a Inglaterra en un contexto marcado por la agitación de la Reforma. Se convirtió en un observador privilegiado de la corte, retratando figuras clave como Tomás Moro y, por supuesto, Ana Bolena, quien fue ejecutada en 1536.
En un análisis anterior de la conocida imagen de Bolena, el retrato “Rose” de Hever, historiadores sugirieron que el artista había buscado crear un “rebuttal visual” a las acusaciones que la envolvían, incluso algunas que la vinculaban a la brujería. Este nuevo enfoque también ofrece una oportunidad única para reevaluar cómo se interpretan y presentan las figuras emblemáticas de la historia a través del arte.
Este 2026, el interés por el legado de Holbein sigue vibrando, y la revelación de estos nuevos descubrimientos trae no solo una renovación del interés académico, sino también una invitación a explorar la complejidad de las narrativas históricas que influyen en nuestras percepciones actuales.
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