En la actualidad, México enfrenta una situación crítica con respecto a la disponibilidad de energía eléctrica, aunque la información sobre este tema está oculta bajo la premisa de la seguridad nacional. Según datos de la consultora Epscon, las reservas del Sistema Eléctrico Nacional han caído por debajo del 6% de su capacidad de suministro, una cifra alarmante.
El año anterior ya se vivieron apagones en varias regiones del país, y la respuesta del gobierno fue limitar la difusión de datos desde 2023. Para el 2024, el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) optó por no publicar el Margen de Reserva Operativa, justificándolo como una cuestión de seguridad nacional. Sin embargo, esta medida puede ser más bien una forma de opacidad que no resuelve el problema de los apagones.
En mayo de 2024, se puso de manifiesto la gravedad de la situación, con al menos cuatro alertas y cortes de electricidad en 21 estados, que se prolongaron durante tres días consecutivos. Aunque el clima extremo tuvo un impacto notable, la política energética del país, que favorece un enfoque estatal sobre la industria eléctrica, ha contribuido a la crisis actual, al limitar la inversión privada y dificultar la recuperación de un sector que antes empezaba a encontrar un equilibrio.
Este año, las lluvias han sido más abundantes y el uso de energía ha disminuido gracias a un clima menos extremo, situación que podría parecer beneficiosa. Sin embargo, la economía del país está al borde de la recesión, lo que restringe aún más las actividades productivas. No se puede esperar que la mejora en la climatología garantice el suministro eléctrico, ya que los problemas estructurales del sector persisten.
El cambio hacia una operativa más burocrática en la Comisión Federal de Electricidad ha agravado los cuellos de botella que, en última instancia, se traducen en apagones. La falta de disponibilidad energética está afectando a la competitividad del país, lo cual resulta crítico en un contexto donde se deberían estar facilitando las condiciones para que el sector industrial prospere, especialmente ante la competencia internacional.
El Cenace ha instado al sector industrial a disminuir su consumo eléctrico durante las olas de calor, especialmente en el norte del país, mientras la economía sigue enfrentando pérdidas de empleo y previsiones de crecimiento casi nulas. A pesar de las dificultades, sectores como la industria automotriz han mostrado resiliencia, pero esta situación podría verse comprometida si no se resuelven los problemas de suministro eléctrico.
La escasez de energía, tanto en electricidad como en otros combustibles, no solo amenaza la competitividad del país, sino que también impide el desarrollo de un entorno más favorable en estos tiempos críticos.
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