Comprar una casa o departamento en la Ciudad de México implica una consideración crucial: el estacionamiento. Este aspecto se ha convertido en un factor determinante que impacta directamente en el precio de los inmuebles. A medida que las familias buscan opciones de vivienda, el estacionamiento no solo condiciona sus preferencias, sino que también influye en el diseño de los proyectos habitacionales, especialmente en áreas donde el espacio es limitado y la normativa urbanística es estricta.
A pesar de que la búsqueda de viviendas en venta ha crecido a un ritmo más lento que la demanda de alquiler en las grandes urbes, el interés por propiedades con cajón de estacionamiento persiste como uno de los elementos más valorados por los compradores. Según Julio César Mendoza, gerente comercial de Inmuebles24, el costo de incorporar estacionamientos representa uno de los componentes más encarecedores en un desarrollo inmobiliario, debido a los requerimientos de excavación y cimentación. En efecto, un inmueble con estacionamiento en zonas premium puede costar entre un 12% y un 18% más que uno sin ese atributo.
La escasez de opciones de estacionamiento se manifiesta con particular fuerza en ciertas alcaldías de la capital, como Cuauhtémoc, donde colonias como el Centro y Santa María la Ribera, así como Coyoacán, enfrentan limitaciones significativas. Mendoza explica que el patrimonio arquitectónico y la traza urbana de estas áreas impiden la creación de grandes estacionamientos, lo que ha elevado el valor de las escasas pensiones públicas disponibles. Esta falta de opciones en áreas de alta demanda habitacional incrementa la presión sobre los precios, tanto en el mercado de venta como en el de renta.
Los datos de Inmuebles24 revelan que el filtro de “estacionamiento” es el segundo más utilizado por usuarios en la búsqueda de compra, solo superado por el número de recámaras. Sin embargo, en el mercado de arrendamientos, especialmente en colonias como Roma y Condesa —populares entre los millennials—, los inmuebles sin estacionamiento han demostrado atraer niveles de interés similares a aquellos que sí lo ofrecen, siempre que estén bien conectados con ciclovías o sistemas de transporte público.
Un cambio notable en las preferencias habitacionales se ha vinculado con transformaciones regulatorias. Hace una década, el Reglamento de Construcciones de la Ciudad de México imponía un requerimiento mínimo de cajones por metro cuadrado construido. En contraste, las normativas actuales establecen límites máximos, lo que ha llevado a que, mientras en 2016 casi el 90% de los nuevos proyectos incluían estacionamiento, en 2026 muchos desarrollos en corredores como Reforma y el Centro Histórico se están entregando sin cajones, apostando por alternativas de micromovilidad.
El Congreso de la Ciudad de México ha incorporado recientemente el concepto de micromovilidad en la Ley de Movilidad, reconociendo categorías de vehículos no motorizados como bicicletas eléctricas y scooters. Esta tendencia se inscribe en un contexto más amplio donde las grandes ciudades están redefiniendo cómo se busca y se valora la propiedad. Se anticipa que en el futuro, los desarrollos que ofrezcan estacionamiento añadirá valor si incluyen estaciones de carga para autos eléctricos, lo que podría convertirse en un diferenciador premium.
La evolución de las preferencias y regulaciones en torno al estacionamiento refleja un cambio significativo en la búsqueda de viviendas en la Ciudad de México, señalando un futuro donde la demanda se adaptará a las nuevas realidades urbanas y de movilidad.
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