Los precios del cobre alcanzaron un máximo histórico este lunes, un fenómeno que ha capturado la atención de analistas y operadores debido a las preocupaciones sobre una inminente escasez, especialmente en el entorno fuera de Estados Unidos. Este aumento también ha sido impulsado por la reciente depreciación del dólar, lo que incrementa la demanda de este metal por parte de inversores en otras monedas.
Los detalles son reveladores. En la Bolsa de Metales de Londres, el contrato de referencia para el cobre subió hasta los 14,533 dólares por tonelada métrica, superando el anterior récord de 14,527.50 dólares establecido en enero. Aunque posteriormente experimentó un ligero retroceso, cerrando en torno a 14,518 dólares, aún representó un incremento del 0.7% a las 15:15 GMT.
Los movimientos en el mercado están sensiblemente influenciados por decisiones políticas y presencia de incertidumbre. Desde que el expresidente Donald Trump sugirió la posibilidad de aranceles sobre las importaciones de cobre hace más de un año, los envíos hacia Estados Unidos no han hecho más que incrementarse. Actualmente, las existencias de cobre en la bolsa Comex siguen en niveles altos, alcanzando un máximo histórico de 766,795 toneladas cortas, equivalentes a 695,624 toneladas métricas.
El analista Albert Mackenzie, de Benchmark Mineral Intelligence, señaló que la prolongación de la incertidumbre sobre los aranceles podría resultar en la persistencia de precios elevados, ya que el suministro de cobre continúa fluyendo hacia el país norteamericano. Este contexto hace que la prima del mercado al contado frente al contrato a plazo de tres meses se mantenga elevada, superando los 430 dólares por tonelada a mediados de agosto, su máximo desde 2021. Al cierre del viernes, esta cifra descendió a 74 dólares.
No solo el cobre destaca en este panorama. El zinc también ha tenido un papel fundamental, respaldado por la escasez de suministro y niveles de existencias reducidos en la LME. Este metal experimentó un aumento del 0.8%, alcanzando los 3,976 dólares por tonelada, muy cerca de los 3,990 dólares registrados anteriormente en este mes, cifras que no se veían desde mayo de 2022.
Asimismo, la tendencia de depreciación del dólar sostiene el optimismo en el mercado de metales básicos, facilitando su accesibilidad para compradores internacionales. En otras áreas, el aluminio subió un 0.7% a 3,315 dólares, mientras que el plomo bajó un 0.3% a 1,903 dólares. El estaño y el níquel también fluctuaron, con el primero ganando un 0.4% hasta los 55,100 dólares y el segundo perdiendo un 0.7%, cayendo a 16,725 dólares.
A medida que se desarrollan estos eventos, el sector de metales se mantiene en un estado de alerta, contemplando tanto las oportunidades como las incertidumbres que dominan el mercado. Las fluctuaciones en los precios no solo afectarán a los operadores y productores, sino también a la economía en general, con implicaciones que podrían extenderse más allá de los límites comerciales convencionales.
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