Los precios del petróleo han experimentado fuertes caídas, cerrando el pasado viernes en niveles que recuerdan a los anteriores a los conflictos en Oriente Medio. El crudo Brent, correspondiente al Mar del Norte con entrega para agosto, disminuyó un 4.33%, alcanzando los 71.99 dólares por barril. En paralelo, el West Texas Intermediate (WTI), su equivalente estadounidense, también registró una caída del 3.74%, situándose en 69.23 dólares por barril.
Este descenso ocurre en un contexto de tensiones en el estrecho de Ormuz, una vía crucial para el comercio global de petróleo. A pesar de un ataque reciente a un carguero en esta región, el tráfico marítimo no solo ha continuado sino que ha experimentado un notable aumento. Analistas de IG han indicado que el mantenimiento de las operaciones en el estrecho ha contribuido a la baja en los precios del crudo, lo que refleja un control de la situación que muchos no anticipaban.
La tensión en el estrecho no es nueva. Irán ha reiterado, de forma constante, que cualquier tránsito por la zona debe tener su aprobación. En este contexto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó el ataque al carguero como una “estúpida violación” de los acuerdos de alto el fuego entre su país y Teherán, atribuyendo la responsabilidad a un dron iraní.
Más de 55 buques, que incluyen petroleros y gaseros, continuaron transitando por la zona tras el ataque. Solo el jueves, al menos 42 embarcaciones cruzaron el estrecho, un flujo que supera significativamente los niveles observados durante toda la guerra en Oriente Medio. Arsenio Domínguez, secretario general de la Organización Marítima Internacional, comentó que, aunque se suspendió el programa de evacuación tras el ataque, los buques siguen transitando por la parte sur del estrecho.
Por otro lado, la demanda china por petróleo se mantiene por debajo de los niveles previos al conflicto, lo que también ha influido en la caída de los precios. A esto se suma la reciente decisión de Estados Unidos de levantar las sanciones sobre el comercio de hidrocarburos iraníes, lo que podría cambiar la dinámica del mercado global.
Además, Irak ha solicitado a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) un aumento en sus cuotas de producción para mitigar las pérdidas derivadas de la guerra en la región, un indicativo de cómo los movimientos geopolíticos continúan impactando el mercado energético.
A medida que el escenario en el estrecho de Ormuz se desarrolla, resulta vital mantener la atención en estos factores que no solo influyen en la estabilidad del mercado petrolero, sino también en la economía global en su conjunto.
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