A medida que se aproxima la revisión del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC) en 2026, el gobierno estadounidense manifiesta una creciente inquietud ante el alarmante aumento del déficit comercial con México y las políticas energéticas que privilegian a las empresas mexicanas. Esta situación se detalla en la Agenda de Política Comercial 2026 y en el Informe Anual 2025 de la Representación Comercial de la Casa Blanca (USTR), documentos importantes que establecen el rumbo al que el país se dirige bajo la premisa de “Estados Unidos Primero”.
Desde la implementación del T-MEC, el déficit comercial de EE. UU. con México ha alcanzado niveles críticos. En 2025, este déficit creció un 14.6%, alcanzando un récord de 196,913 millones de dólares, una cifra casi tres veces mayor que la registrada en 2017, antes de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). A pesar de los esfuerzos anticipados por parte de Washington para reducir este déficit, la situación se ha deteriorado, lo cual ha encendido las alarmas en las conversaciones comerciales bilaterales.
Asimismo, la USTR ha expresado serias preocupaciones sobre las políticas energéticas adoptadas por México, las cuales, según afirman, son desventajosas para los inversionistas estadounidenses. La reciente reforma constitucional mexicana en materia energética, aprobada en 2024, otorga a las empresas estatales, como PEMEX y CFE, ventajas competitivas al no ser clasificadas como monopolios, lo que las exonera de regulaciones antimonopolio que deben cumplir las empresas privadas. Esta medida, según la USTR, ha menoscabado el clima de inversión en México y ha mantenido y amplificado problemáticas laborales que afectan a los trabajadores en ambos lados de la frontera.
El informe también resalta que, en el contexto de Canadá, persisten políticas que contravienen los compromisos de acceso a los mercados lácteos bajo el T-MEC, lo que añade otra capa de complicaciones a la relación comercial entre estos países.
Por si fuera poco, la creciente inversión de empresas de economías no de mercado, especialmente de China, añade una dimensión extra a las discusiones comerciales. La USTR ha destacado la importancia de abordar este fenómeno con medidas que fortalezcan las normas de origen en sectores clave y que implementen estrategias eficaces contra el transbordo y la deslocalización de productos. Las preocupaciones en torno a esta situación son parte del interés estratégico de EE. UU. en preservar su seguridad económica y nacional, particularmente teniendo en cuenta la relevancia de México y Canadá en su economía.
En conclusión, a medida que se vislumbra la revisión del T-MEC, es evidente que los desafíos son significativos. Las discusiones no solo se centran en el déficit comercial y las políticas energéticas, sino también en la necesidad de un marco más robusto que garantice un comercio justo e inquebrantable en la región. La situación está en evolución, y su resolución exigirá un diálogo fluido y constructivo entre las partes involucradas, en beneficio de una relación más equilibrada y sostenible.
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